El ex funcionario nacional además consideró que la inminencia de los comicios nacionales y provinciales de 2007 no incidirá en las finanzas provinciales, porque «de un tiempo a esta parte, las políticas del gasto no se rigen con un comportamiento electoral». Arlía fue subsecretario de Relaciones con Provincias del Ministerio de Economía nacional entre abril de 2002 y mayo de 2003 (durante la presidencia de Eduardo Duhalde), y subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete (ya con Néstor Kirchner), entre mayo de 2003 y mayo de 2004. Veamos los tramos centrales de la entrevista que mantuvo con Ambito Nacional: Periodista: ¿Se acabó la bonanza de las provincias en materia financiera? Alejandro Arlía: No considero que se haya acabado la bonanza. Simplemente lo que sí se observa es una disminución del superávit financiero y primario esperable para 2006, producto del esfuerzo de las provincias para concretar recomposiciones salariales, lo que tuvo un impacto sobre el gasto. P.: Sin embargo, hay algunas provincias que ya advirtieron que podrían cerrar con déficit este año. Lo admitió, por caso, el propio gobernador bonaerense Felipe Solá... A.A.: La posibilidad existe. Es un riesgo que tiene que ver con la forma en que las provincias manejan las presiones por aumentos salariales. Hay una trayectoria de los últimos años en materia de cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal y de la búsqueda de situaciones de saneamiento financiero que se sustenta en la buena recaudación. En la medida de que haya presión por el lado de gasto hay riesgo de que alguna entre en déficit, pero no es una advertencia que apunte a lo inmediato. No es tendencia generalizada tener sobresaltos fiscales. P.: Entonces no imagina un escenario muy complicado para las provincias en los próximos meses... A.A.: No veo escenarios complicados. Sí temas pendientes de agenda que hay que abordar. Por ejemplo, cómo se resolverá la pesada carga de los servicios de deuda. Así como Nación tiene por delante años de esfuerzo fiscal, también los tienen las provincias, fundamentalmente entre 2006 y 2010. Hay buenas señales desde Nación, luego de la eliminación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) en los Programas de Financiamiento Ordenado 2006 -retroactivos a 2005-, pero no es suficiente. Hay que buscar medidas complementarias, para fortalecer estos programas de asistencia financiera. Pero no creo que estemos en una situación de colapso de las cuentas públicas; hay reacomodamientos. P.: ¿Cómo cree que incide en las provincias la política salarial del gobierno nacional, por caso, a partir de los recientes acuerdos que otorgaron incrementos a distintos gremios? A.A.: En alguna medida sirven como tope; marcan un piso y un techo. Todos se montaron en el 19% de aumento; sirve de referencia para que no haya planteos desorbitados. En el interior del país algunos gobernadores venían dando aumentos, por lo que significó un esfuerzo para las provincias pero no desequilibró definitivamente las cuentas provinciales. P.: Días atrás el presidente Kirchner pidió a sus funcionarios que moderen el gasto público. ¿Cree que las provincias deberían seguir igual consejo? A.A.: Las provincias tienen que hacer todo lo posible para cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal. Deben trabajar para ello, y no mirar al costado para imitar conductas. Algunas provincias -como en el caso de Solá- advirtieron que podrían tener algunos problemas, pero no creo que estemos en presencia de fenómenos provinciales de déficits crónicos, como en décadas pasadas. P.: Pero ahora se sumará un condimento adicional. ¿Cómo cree que incidirá en este escenario del interior del país la inminencia del año electoral? A.A.: De un tiempo a esta parte, las políticas del gasto no se rigen con un comportamiento electoral. Vamos a tener superávit fiscal a nivel nacional también en 2007, mientras que las provincias van a tratar de cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal y tener un año equilibrado. Mi sensación es que, a partir de la crisis, hubo un reconocimiento muy explícito de que el problema del endeudamiento o del déficit no es un problema de economistas sino que hace a la gobernabilidad del país. No hay hoy una actitud displicente respecto del gasto público. P.: A su criterio, ¿urge en la actualidad el tratamiento de una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos? A.A.: No urge, en el sentido de que hay dos formas de ver la coparticipación. Así como funciona, asegura financiamiento genuino a las provincias. Pero si se busca un desarrollo más equitativo y la corrección de asimetrías, esta ley no funciona. Pero es muy difícil cambiar la ley cuando se requiere un nivel de consenso como éste. Cuando el financiamiento es suficiente, el atractivo de discutir la ley es menor. No urge, pero sería deseable. Entrevista de Silvina Kristal
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