14 de octubre 2005 - 00:00
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Reclamo
El paro convocado pretende lograr para los 23 mil trabajadores del sector petrolero nacional un aumento idéntico al que obtuvieron los empleados de Chubut (ver pág. 24).
El secretario gremial Alberto Robertis alertó que «el panorama es negro» en cuanto a la solución del conflicto, ya que «no hay diálogo con los cámaras del sector».
Alertó que «si esta situación no se clarifica rápido, es decir en las próximas horas, el fluido de petróleo y gas podría interrumpirse ya el fin de semana que viene».
Roberti aseguró que «hasta el momento no hay negociaciones» entre empresas y sindicato. Y reclamó que los empresarios «estén a la altura de las circunstancias, ya que ellos tienen márgenes de rentabilidad altísimos».
Lo cierto es que sólo la intermediación del gobierno nacional podría frenar la realización del paro convocado por los petroleros, habida cuenta de la polarización de las posturas que hasta ayer parecían no encontrar ningún tipo de coincidencia.
La amenaza del sector suma un nuevo conflicto al difícil mapa de paros que hoy afectan al país (bancarios, camioneros, médicos, judiciales, pesqueros) y que parece haber ingresado en una impasse de difícil pronóstico. Mientras que para el gobierno, de no hallarse una solución, el paro petrolero podría representar otro problema que no logra resolver a pocos días de la elección legislativa.



