17 de junio 2008 - 00:00

Obispo encabeza nueva embestida

Santa Cruz - El repudio de la oposición santacruceña a la manera en que la Presidente pilotea el conflicto con el agro tomó la forma de una virulenta solicitada con afrentas al orgullo del matrimonio del poder, que para colmo de males fue rubricada además por el combativo obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.
«Los santacruceños, que durante 15 años hemos sufrido el estilo de gobierno de los Kirchner, llamamos a la reflexión a los miembros del Congreso Nacional para que recuperen el deber indelegable que la Constitución les impone: representar al pueblo argentino, recuperando sus facultades para resolver la crisis en que se encuentra nuestra nación por los carriles que la república sabiamente dispone», sentenciaron los firmantes del pronunciamiento público, publicado en medios de Río Gallegos.
La estocada -que hizo referencia a las gestiones de Néstor Kirchner al frente de la provincia de Santa Cruz- fue firmada por buena parte del arco político opositor, incluidos la UCR y el ARI. Pero la inquina mayor entre las filas del oficialista Frente para la Victoria estuvo dada por la reaparición de Romanín traccionando en conjunto con voces opositoras contra Néstor y Cristina Kirchner.
El prelado se atrevió a ponerse al frente de las protestas salariales de docentes y estatales de 2007, que derivaron en la salida intempestiva del mandatario justicialista Carlos Sancho en mayo de ese año y en la asunción en el poder -a instancias del propio ex presidente- del actual gobernador Daniel Peralta.
Suavizados meses después los ecos de la revulsión social, Romanín y Peralta sostuvieron en general una relación de corte cordial.
Por de pronto, el documento sellado por la oposición advierte que «el primer reflejo de un gobierno es la concordia del pueblo». «Las tristes imágenes de la represión a los productores rurales nos demuestran que estamos ante un gobierno nacional que no quiere, no puede o no sabe entender a una ciudadanía que clama por una paz social que se fundamente en el diálogo, el respeto a las instituciones y con políticas de Estado para la producción y la redistribución de la riqueza, basadas en la concertación», sostiene.

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