2 de marzo 2011 - 22:16

Previsible: gobernadores reeditan pedido de nueva ley de coparticipación

Daniel Scioli
Daniel Scioli
Estrategas, los gobernadores reflotaron el viejo reclamo del interior a Nación en pos de un reparto de coparticipación más justo, con la aspiración de intentar arrancarle a Cristina de Kirchner alguna promesa de campaña que permita garantizar una discusión seria en el Congreso para cuando se acallen las urnas.

El planteo fue elevado de manera pública en las últimas horas por el justicialista bonaerense Daniel Scioli y por el misionero Maurice Closs (Frente Renovador), precisamente dos caciques provinciales alineados con la Presidente. Pero ambos son la punta del iceberg de un pedido que se multiplicará en los próximos días, y que se suma a la embestida judicial por inequidades en este rubro que llevan adelante distritos como Santa Fe, Chubut, Corrientes y Catamarca.

El objetivo no es menor si de arcas locales exhaustas se trata: el año pasado, según la consultora Economía & Regiones, los envíos de coparticipación a las provincias ascendieron a $ 108.865 millones (un 93% de recursos coparticipables en sí y el restante 7% como parte del Fondo Federal Solidario, nutrido por el 30% de las retenciones a las exportaciones sojeras).

Pero esas remesas pueden incrementarse considerablemente si son retocados los parámetros de la Ley de Coparticipación Federal que, a fuerza de sucesivos parches, terminaron favoreciendo a la Nación. En la actualidad, de la torta de recursos tributarios, un 72,2% queda en los bolsillos nacionales.

En abril de 2010, Néstor Kirchner había abierto el juego desde la cúpula del PJ nacional, cuando prometió promover una reforma del actual sistema de distribución de tributos coparticipables, Esa iniciativa derivó luego en varios encuentros de ministros de Economía de provincias chicas, quienes ensayaron variantes para reemplazar al sistema vigente que generaron rispideces con los distritos más grandes.

Ello se debe a que, en esta materia, hay dos discusiones centrales: con qué tajada se queda Balcarce 50 y cuál se lleva el interior y, además, con qué criterios se distribuye esa segunda porción de los fondos entre los gobernadores. Es un tironeo con ganadores y perdedores por lo que, finalmente, la agenda pública del país terminó por postergar nuevamente un debate a todas luces incómodo.

Pero ahora, el año electoral es terreno fértil para que los mandatarios puedan apostar a cosechar anuncios oficiales en esta materia, aunque con la mirada puesta en 2012 (los retoques en la Ley de Coparticipación deben ser aprobados necesariamente por todos los gobernadores y por la Casa Rosada, lo que convierte a la aspiración en una empresa harto difícil, sobre todo en un año electoral).

Por de pronto, Scioli eligió el discurso de apertura de las sesiones legislativas ordinarias del pasado martes para fogonear nuevamente el pedido de que se reabra el debate en torno a un nuevo reparto, «que contribuya a recuperar puntos cedidos por la provincia hace más de 20 años». «Es una asignatura inconclusa de nuestra democracia», dijo.

En 1984, y bajo la gobernación del radical Alejandro Armendáriz, Buenos Aires debió ceder seis puntos y medio de coparticipación para asistir a las provincias más chicas. La devolución del status original se convirtió luego en leitmotiv de los sucesivos gobernadores bonaerenses, bajo el argumento, además, del millonario aporte de la provincia a la torta que luego se coparticipa.

Desde Misiones, en tanto, Closs anticipó ayer que cuando se aquieten los aires electorales, el Gobierno provincial reeditará el pedido de que sean retocados los actuales criterios para distribuir la coparticipación.

Según Closs, Misiones se encuentra desfasada en esta materia respecto de los distritos vecinos del Nordeste, que -dice- muestran menor población y menor actividad económica.

«Son 1.200 millones o 1.300 millones que perdemos de recibir al año; imaginen lo que podríamos hacer con ese dinero», sostuvo, además de destacar que, «por un principio de igualdad ante la ley» debe plantear esta asimetría. «De otro modo, parece que la salud o la educación de un misionero vale menos que la de un chaqueño», argumentó.

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