Tras largos meses donde el Gobierno nacional puso la lupa del Covid-19 sobre AMBA y Chaco, hoy el mapa de la pandemia se diversificó, y la preocupación está fundamentalmente en las provincias, que empiezan a tener picos de contagios. En esa lógica, y ante la ocupación de camas que crece, los gobernadores también buscan hacer equilibrio entre las medidas preventivas y la contención social.
Tras los casos de personas que no pudieron acompañar a sus familiares directos en la convalecencia (el más resonante: el de Solange Musse, que falleció en Córdoba de cáncer sin que su padre pudiera ingresar desde Neuquén para despedirla), los gobiernos provinciales buscan que las situaciones no se repitan. Y, en esa línea, San Juan y La Rioja presentaron sus protocolos para para que los pacientes en situación terminal puedan ser visitados.
Ambas provincias debieron regresar a Fase 1, y están en aislamiento al igual que distintas localidades de Jujuy, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Salta y Santiago del Estero.
“La situación de nuestra provincia es complicada, porque estamos llegando al límite para saturar el sistema sanitario, pese al trabajo a destajo del equipo de salud, como así también de los equipos de apoyo, porque trabajan las 24 horas”, dijo ayer el gobernador Ricardo Quintela.
El riojano, además, confirmó que llegarán equipos del Ministerio de Salud de la Nación para analizar el avance del virus en la provincia. La Casa Rosada ya había enviado misiones a otras dos provincias con estrés del sistema sanitario, en algunos departamentos, como Río Negro o Jujuy.
Ante esa situación, Quintela autorizó a través de un decreto las visitas de familiares de pacientes internados por Covid que se encuentren en un estado grave, así como el acompañamiento de quienes dependan de asistencia.
También en San Juan, el gobierno de Sergio Uñac puso ayer en marcha un protocolo para que los pacientes críticos puedan ser visitados por los familiares más cercanos. La normativa anunciada por la ministra de Gobierno de San Juan, Fabiola Aubone, permite que un paciente “pueda vivir sus últimos momentos de vida de una manera más humanizada”.
La funcionaria de Uñac detalló que los acompañantes “tienen que ser mayores de edad, someterse a una revisión médica y debe ser un paciente no Covid y no ser de riesgo”. Para los no residentes, “tendrán las mismas condiciones pero, al ingreso a la provincia deberá tener una PCR de 72 horas como máximo vigente y si se queda por el día, tener custodia policial”.Si necesita quedarse más tiempo, “deberá someterse a un aislamiento de 72 horas y a partir de ahí podrá permanecer”, según precisó la ministra.
San Juan también retornó a Fase 1 tras haber mantenido bajo control la pandemia hasta la semana pasada. Siete días atrás, el distrito era el que menos contagios acumulaba, apenas 22, pero ayer superaba los 110.
Otra de las provincias que tuvo complicaciones en los últimos días es Salta. El distrito gobernado por Gustavo Sáenz, al igual que San Juan o Jujuy, llegó a tener habilitadas más actividades que el resto del país, incluidos varios deportes, reuniones sociales o turismo interno en funcionamiento. Ahora acumula más de dos mil casos, y en el último reporte sumó 177, el séptimo distrito. Ayer el gobierno salteño confirmó que la ciudad capital y Orán tienen circulación comunitaria del virus, al igual que el departamento de San Martín. Así, pasaron a la zona roja dentro de la clasificación interna que realiza la provincia de cada localidad.
El mandatario ya había empezado a poner restricciones, y a pedir especial cuidado de la frontera, tanto en la interna con la desbordada Jujuy, como el límite con Bolivia, que llegó a la saturación de su sistema de salud. El problema adicional: los bolivianos que cruzan a Salta por pasos clandestinos para atenderse localidades del norte provincial, como Tartagal, o incluso para el cobro de programas de asistencia social como el Ingreso Familia de Emergenia.
Ayer, el gobernador Sáenz mostró su preocupación durante un acto de entrega de viviendas. “Corremos el riesgo de quedarnos sin camas”, dijo el mandatario. Y aclaró que no faltan insumos ni respiradores. El riesgo son las camas y el personal de salud, aclaró.
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