Córdoba (especial) - Los efectos de la crisis financiera mundial ya se sienten en las provincias. Las economías regionales serán las más afectadas. Allí, la dependencia de los precios de los commodities o, en varios sectores de mucha importancia, de la economía de Brasil, es directa. No son pocos los gobiernos y municipios que hablan ya de «hacer más lento el avance de la obra pública». Tampoco se hicieron esperar las suspensiones de personal, incluso eliminando turnos enteros de producción. Esa situación, por caso, es palpable en todo el cordón automotor de Córdoba y metalmecánico del sur de esa provincia y de Santa Fe. En este contexto, es fundamental evaluar la situación de los Estados provinciales, sobre todo en la proyección de las cuentas para 2009. Nadin Argañaraz, director del IERAL, habló con Ambito Nacional y trazó un panorama que, sin ser apocalíptico, reconoce claramente que habrá efectos fuertes en el interior de la Argentina y pone énfasis en la necesidad de prudencia en la administración del gasto.
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Periodista: El diagnóstico recurrente es que la crisis afectará en la Argentina por el lado de la economía real. ¿Podemos hablar ya de alerta roja para las economías regionales? Nadin Argañaraz: La crisis financiera internacional va a tener un impacto sobre el crecimiento mundial, que consistirá en una desaceleración del producto bruto. Eso afectaría la demanda de nuestras exportaciones, básicamente industriales, y los precios de las materias primas.
P.: Eso implica que afectará más a algunas provincias que a otras. N.A.: Dependiendo de la estructura económica de cada provincia será el impacto real. Pero una desaceleración es esperable para todas.
P.: ¿También las que dependen especialmente de la coparticipación federal? N.A.: Con esto hay que prever una posible desaceleración de la recaudación tanto propia (Impuesto a los Ingresos brutos) como la que vendría de coparticipación.
P.: ¿Habrá un impacto directo sobre la recaudación en general? N.A.: Si los precios actuales de los commodities se mantuvieran, los ingresos aportados por los derechos de exportación serían los directamente afectados. En la medida en que se resientan los términos de intercambio, el impacto se sentirá sobre prácticamente todas las variables económicas, caso consumo e inversión. Esto en parte será explicado por la caída de rentabilidad que puede tener el sector agrícola, fruto de la caída de los precios en dólares y la suba de insumos en dólares. Habría un efecto sobre el resto de la recaudación, que en su mayoría es coparticipable.
P.: Siempre en el contexto de la crisis, ¿cómo evalúa la situación en aquellos distritos con alto nivel de endeudamiento en el sector público? N.A.: Debe tenerse en cuenta que el principal acreedor de las provincias es la Nación. Es decir que lo que se vería resentido sería el superávit fiscal o el resultado financiero consolidado Nación-provincias en la medida en que la Nación deba destinar recursos extras a las provincias. Como una buena parte de la deuda se indexa por CER, en tanto continúen los índices del INDEC, el efecto no sería tan significativo. Lo que más me preocupa es el impacto del sector ligado a la exportación.
P.: ¿Cree que la situación fiscal se va a complicar en las provincias el próximo año? N.A.: Lo aconsejable es máxima prudencia por el lado del gasto. No es algo políticamente fácil de manejar para los gobernadores cuando las expectativas inflacionarias están en el orden de 30% anual. Pero volver al déficit fiscal implica la necesidad de financiar no solamente los vencimientos de capital de la deuda, sino también los montos del déficit. Y en un contexto de alta incertidumbre eso marca que habría que ser muy prudente.
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