28 de julio 2005 - 00:00
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López explica que el crecimiento de su fuerza se debe a que «fuimos la única fuerza política que claramente enfrentó al gobierno de Romero cuando otros fueron cómplices. Como consecuencia de ello, el romerismo tuvo un gran ataque contra nuestros militantes, lo que terminó beneficiándonos».
El punto de inflexión que permitió al PO hacerse visible fue que tres de sus militantes fueron presos por protagonizar un piquete en Tartagal en 2001. Tras decenas de marchas, a los 75 días recuperaron la libertad.
López no cree que los 32.000 votos alcanzados por su partido, gran parte de ellos de clase media o de barrios populares, aunque no marginales, sean sólo una expresión de la bronca. «Un diputado de la UCR, que ya no tiene bancas en la Cámara baja, nos había calificado en 2001 de ‘strella fugaz’ A los dos años tuvimos una elección mucho mejor», presume.
El legislador considera que «el gobierno de Romero fue el que más avanzó en la privatización de las empresas estatales, hasta entregó en gerenciamiento hospitales públicos, concentró la propiedad de la tierra...». «El resultado de todo esto es que, por ejemplo en 2004, hubo que adelantar el fin de las clases en el departamento de San Martín porque las escuelas se quedaron sin agua. Lo que fracasa en Salta es la gestión capitalista, que es acompañada por la represión y las muertes en las comisarías», concluye.
El PO presenta a López para la reelección y al otro legislador provincial, Claudio de Plá, para una banca nacional, sin chances en este último caso.




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