Periodista: ¿Con qué ventaja llega usted a la interna del Frente Progresista en la que deberá enfrentar a Pablo Javkin?
Periodista: ¿Con qué ventaja llega usted a la interna del Frente Progresista en la que deberá enfrentar a Pablo Javkin?
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Verónica Irizar: Tengo 43 años, pero hace ya dos décadas que vengo trabajando en la gestión, conozco cada barrio de la ciudad, y sé muy bien cuáles son los temas sobre los que tenemos que trabajar en adelante. Soy una mujer del hacer, que ejecuta lo que se piensa y planifica. Me gusta escuchar y conversar con la gente y eso lo pondremos en práctica como modelo de gestión. Queremos que los vecinos y vecinas se involucren en la resolución de los problemas. No creemos en recetas mágicas, sino en el trabajo en equipo.
P.: Algunos sectores, incluso el propio electorado, refuerzan la idea de que el modelo del Frente Progresista está desgastado, en gran medida por la imposibilidad para superar problemas estructurales como el narcotráfico y la pobreza en el Gran Rosario. ¿Cuál es su opinión?
V.I.: Entiendo que el tiempo en sí mismo no significa nada. El proyecto del Frente Progresista ha sabido transformarse en el Gobierno con el paso del tiempo, algo que muchos otros partidos no logran. Vemos cómo distintos proyectos políticos llegan a gobernar y su modelo se agota rápidamente. Nuestro desafío es poder construir esa Rosario del futuro a través de ejes concretos de trabajo. Así como en su momento distintos dirigentes planificaron y llevaron adelante una ciudad que tenga un sistema de salud modelo, espacios públicos abiertos, la descentralización municipal a través de los distritos, y el desarrollo de una gestión cultural pública que es única en el país.
P.: ¿Su formación en economía podría marcar un antes y un después en la gestión socialista?
V.I.: En un contexto de crisis nacional, la experiencia de gestión para llevar adelante un municipio es fundamental. Este no es tiempo para improvisados, sino para pilotos de tormentas. Y creo que he pasado por varias. El haber estado al frente de la Secretaría de Hacienda, luego de haber hecho todos los pasos previos, me da una visión transversal a todos los temas del Estado. Se pueden hacer críticas a esta gestión, pero lo que está claro es que no ha habido ni un solo caso de corrupción. Me ha tocado por mi función manejar miles de millones de pesos y, mientras en el país se revoleaban bolsos o les daban licitaciones a empresas amigas o de familiares, en Rosario esto no ocurría. Ni va a ocurrir.
P.: ¿Imagina un escenario en el que usted gane la intendencia pero deba gobernar con un gobernador de otro signo político?
V.I.: Tenemos la confianza en que el Partido Socialista y el Frente Progresista en su conjunto pueda continuar con su proyecto, que está teniendo un nivel de obra pública que nunca se ha visto en la provincia. Sabemos que los santafesinos valoran muy positivamente lo que se ha hecho en estos años, porque se han conquistado derechos, se han construido hospitales como en ninguna otra parte de Argentina, se están mejorando rutas y se está realmente cerca de cada ciudad y comuna, mientras la manta del Gobierno nacional tapa cada vez menos y solo a Buenos Aires.
P.: ¿Cuál es el plan de gestión previsto para reforzar el sistema productivo de la ciudad?
V.I.: Rosario es ya una de las ciudades más productivas del país. Sin embargo, entiendo que tiene aún mucho por potenciar. Hay zonas neurálgicas como el puerto, el aeropuerto o el Polo Tecnológico, donde hay decenas de empresas que desarrollan software y están ligadas a las nuevas tecnologías. Estoy convencida de que Rosario debe y puede ser la ciudad más innovadora y productiva del país. Voy a luchar para que cada industria y cada inversión que quiera instalarse en Argentina lo hagan en nuestra ciudad. Para eso también debemos rediscutir normas: el municipio no puede ser un obstáculo para aquellos empresarios que quieran invertir en Rosario, en una época donde es más fácil jugar a la bicicleta financiera que apostar a la producción.
P.: ¿Cuáles son las deudas que tiene el socialismo con la ciudad?
V.I.: Yo las llamaría prioridades. El socialismo ha garantizado y ampliado derechos, uno a uno, a lo largo de los años. Lo logrado hasta acá debe ser el punto de partida para lo que viene. Y en ese sentido, la seguridad es mi prioridad. Quiero tener un rol más protagónico: quiero tener contacto diario con el jefe de Policía, en una mesa conjunta con el Ministerio Público de la Acusación, la provincia, la Justicia y las fuerzas federales. Indudablemente tenemos que dar la discusión sobre el narcomenudeo. No puedo seguir yendo a un barrio y que me digan ‘acá hay un búnker’, hacer la denuncia y que se sume a la lista de 800 que ya están hechas y frenadas en la Justicia federal. Hay dos jueces y tres fiscales para la ciudad, igual que hace cuarenta años. Es hora de que desde el Gobierno nacional se destinen los recursos necesarios para afrontar este problema, que tenemos que resolver entre todos, sin mezquindades políticas.
P.: ¿Qué expectativa tiene para los 300 días de gestión nacional que restan hasta las elecciones?
V.I.: Las expectativas si se quiere positivas que se podían llegar a tener con esta gestión nacional las han derrumbado una a una. No hablo sólo a título personal, sino que es lo que se ve en el día a día. Los últimos indicadores de pobreza, desempleo e inflación marcan que la principal deuda social que tiene el país se ha acrecentado. Creo que el problema pasa por seguir apostando a un modelo económico que ya se ha demostrado no funciona y aún así el Gobierno nacional no cambia. Argentina debe ir hacia un modelo de producción y potenciando las economías regionales.
P.: ¿Qué les diría a aquellos que temen ir a Rosario por esa visión que se tiene quizás muy centralista de que el narcotráfico ha hecho un infierno de una de las ciudades más importantes del país?
V.I.: Como dije anteriormente, la seguridad es una de mis prioridades como gestión, tanto para los rosarinos como para aquellos quienes nos visitan, que afortunadamente año a año son cada vez más. La realidad marca que el año pasado se duplicaron los pasajeros que llegaron a la ciudad a través del aeropuerto, la capacidad hotelera creció notablemente y se recibieron más de 600.000 personas, lo que posicionó a la segunda ciudad en el segundo lugar en crecimiento de visitas. Si bien todavía aguardamos los números finales de este año, entendemos que esto va a seguir en la misma lógica. Rosario, aún con problemas como cualquier gran ciudad de Latinoamérica, tiene todo para ofrecerles.
Para la candidata del Frente Socialista, además de las estrategias e iniciativas que hacen a la seguridad en términos de lo judicial y policial, “sin lugar a dudas la pata’ social es ineludible”. “Por eso son tan importantes programas como el Nueva Oportunidad, que hoy tiene a más de 8.000 jóvenes que han dejado sus estudios capacitándose en tareas para reinsertarse en el terreno laboral o el Vuelvo a Estudiar, para adultos que no han terminado con sus estudios secundarios”, agregó.
“Creemos que el abordaje en un contexto de desigualdad tan grande debe ser integral, y que el Estado debe brindar herramientas para poder achicar esa brecha”, cerró.
Entrevista de Florencia Arbeleche
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