«Las provincias somos la caja de resonancia de este tipo de medidas», se lamentaba ayer un ministro de Economía norteño. La experiencia se vivió durante todo 2004 y amenaza con mantenerse el año próximo. El escenario para los gobernadores es preocupante, ya que afrontan hoy por hoy una andanada de medidas de fuerza que ahora podrían agravarse. Por caso, hoy en el territorio bonaerense pararán docentes, médicos y estatales.
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Los tironeos entre estatales y gobiernos provinciales comenzaron en mayo, producto de anuncios de Néstor Kirchner como la suba de $ 150 para sueldos de estatales de hasta $ 1.000 y, luego, el aumento del salario mínimo, vital y móvil a $ 450. La tercera medida fue hecha pública ayer por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández: un paquete que, con miras a reactivar el consumo, incluye un aumento de 50% en asignaciones familiares para trabajadores del sector público y privado que perciben hasta $ 2.025, y el pago por única vez, antes de las fiestas de fin de año, de una suma extraordinaria de $ 200 para jubilaciones y pensiones de hasta $ 3.100, y de $ 75 para beneficiarios de planes sociales.
«Son medidas que generan mucha expectativa en los empleados provinciales, pero en la mayoría de los casos no las podemos aplicar», explicó ayer a Ambito Nacional un funcionario del interior. Descartan, a su vez, que el Ejecutivo federal pueda hacer un aporte para que las subas salariales también se apliquen en provincias.
Semanas atrás, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, recibió a sus pares provinciales para analizar la reglamentación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, y ese día dejó claro que la ayuda de Nación estará orientada al financiamiento de la deuda pública (75% de la cual es con Nación) y no al pago de salarios. «Son esfuerzos que Nación y las provincias deberán ir haciendo en la medida en que puedan», dijo en esa oportunidad Lavagna.
Las provincias destinan a salarios alrededor de 50 % de sus fondos, suma que se reduce a cerca de 10% en el caso de Nación. Si bien se esperaba un anuncio en materia de asignaciones familiares, lo que tomó por sorpresa a las administraciones del interior fue la suma extraordinaria de $ 200.
• En Buenos Aires
En el caso de Buenos Aires, Felipe Solá ya anunció que aplicaría una suba en asignaciones familiares en sintonía con Kirchner. Pero no contempló los $ 200 para jubilados y pensionados. Con Solá y su ministro de Economía, Gerardo Otero, de gira en Washington, gestionando un crédito BID, tomó la palabra el titular del Instituto de Previsión Social, Bernardo Caveri, quien advirtió que no habría fondos para otorgar $ 200 pesos a jubilados y pensionados. «Por ahora no tenemos esta posibilidad. Tenemos situaciones por resolver que tienen que ver con un financiamiento de Nación», dijo, en referencia a que los bonaerenses pretenden conocer qué financiamiento recibirán para su deuda pública.
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