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4 de junio 2008 - 00:00

Saldo del paro: vandalismo de petroleros en Santa Cruz

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Santa Cruz - Acallada por el momento la extorsiva rebelión petrolera que azotó por más de 30 días a la tierra natal de Néstor Kirchner, comenzaron a aflorar -relevamientos mediante- los graves daños en instalaciones y derrames del fluido -por supuestos «actos vandálicos»- sufridos en las plantas de YPF que fueron copadas por los gremialistas en el norte provincial.
Por caso, según estimaciones de la compañía, se habrían derramado más de 2.500 m3 de crudo sólo en lo que respecta a la planta de Cañadón Seco, una de las dos locaciones tomadas por los dirigentes del Sindicato del Petróleo y Gas Privados de Santa Cruz en el norte provincial (la otra fue la de Pico Truncado).
Los daños alcanzan además a las instalaciones de las oficinas administrativas (laboratorios y vestidores), como resultado -advierten las fuentes empresarias- de «acciones vandálicas» perpetradas por los manifestantes durante las tomas.
En las últimas horas, la compañía inició las inspecciones de rigor en esas plantas, luego de que fueran liberadas el pasado viernes por los gremialistas tras el acuerdo salarial alcanzado en el Ministerio de Trabajo nacional, en Buenos Aires.

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 Impacto

«Los destrozos son numerosos en yacimientos y oficinas», admitieron fuentes del sector.
En rigor, la empresa ya tenía conocimiento sobre la magnitud de los derrames de petróleo, a partir del acceso a fotos satelitales.
En este marco, aceleran los trabajos de remediación en la zona afectada por la protesta, mientras se avanza en la puesta en marcha de los campos, que -aclaran- «lleva un par de días», tras la parálisis de los yacimientos producto de la medida de fuerza.
La revuelta petrolera por reclamos salariales fue llevada adelante por el titular del sindicato, el recientemente reelecto Héctor «Chaco» Segovia, quien no dudó en impulsar la toma de plantas, el congelamiento de las tareas en yacimientos y varios cortes de ruta, que por caso provocaron una pérdida en regalías a la provincia de más de 30 millones de pesos.

 Intervención

La peligrosa perpetuación del conflicto en el distrito patagónico derivó en la intervención del propio ex presidente, quien bajó la orden de acelerar un entendimiento entre las partes tras el triunfo de Segovia en las urnas, e incluso colocó a un empresario patagónico del sector como virtual mediador. También ejerció oficios en ese sentido el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
Previamente, las relaciones de Segovia con la Casa Rosada se habían enfriado notablemente, a partir de la decisión del sindicalista de copar la planta petrolera de Pico Truncado pocas horas antes del desembarco de Cristina de Kirchner en esa localidad para encabezar un acto de obra pública.
Presuroso, horas después el gobernador Daniel Peralta salió públicamente a castigar a las operadoras petroleras por una supuesta «intransigencia» a la hora de negociar y, en ese marco, respaldó como interlocutor válido a Segovia, en riesgoso aval a los violentos.
Finalmente, tras trabajosas negociaciones llevadas adelante en la sede laboral nacional, en tierra porteña, se arribó a un acuerdo salarial el pasado viernes, que permitió levantar horas después las medidas de fuerza. Sin embargo, las negociaciones por la «letra chica» de las concesiones continúan por estas horas, bajo la amenaza latente de nuevas medidas de fuerza.

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