21 de enero 2004 - 00:00
“Si Nación no consensúa, vamos a terminar mal”
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Salta - El primero en alzar la voz fue el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero (PJ). Ayer, tras conocerse que Néstor Kirchner ordenó cerrar el borrador del proyecto, que será girado al Congreso en febrero para ser tratado en sesiones extraordinarias, Romero abrió un nuevo frente de batalla. Desde su residencia Las Costas, defendió la idea de elaborar un proyecto «bien federal» que respete las necesidades de cada provincia. Como se sabe, el mandatario es autor de un proyecto de coparticipación que atiende esos aspectos y al que podrían sumar su respaldo otros gobiernos, como el de La Pampa, La Rioja, Neuquén, Chaco y Catamarca. Con este escenario, se vislumbra ya el surgimiento de un frente que buscará imponer en el Congreso un debate de neto corte federal.
Periodista: ¿Qué opinión tiene sobre el borrador del proyecto de nueva ley de coparticipación que Néstor Kirchner intentará aprobar en el Congreso?
Juan Carlos Romero: No lo conozco y, por lo tanto, no opino. A mí nadie me ha preguntado nada. La Constitución dice en el artículo 75 que ese proyecto hay que consensuarlo antes con las provincias. Así que no entiendo cómo piensan que se va a aprobar haciéndolo al revés.
P.: Pero usted no ignora que circula un borrador de 34 páginas...
J.C.R.: Lo he visto por los medios. Pero le repito: si Nación lo hace así, entonces esto terminará mal. El gobierno no se puede sentar a opinar sobre cosas que son de las provincias.
P.: Usted dijo varias veces que este proyecto perjudica a las provincias chicas.
J.C.R.: El problema es que las provincias grandes ( Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) van a votarlo forzadas por Buenos Aires, que les promete sumarlas al bendito fondo del conurbano que están intentando reeditar.
P.: ¿Qué opina de esa idea de restituir el fondo?
J.C.R.: Con el fondo del conurbanoen Buenos Aires no mejoró nada; al contrario, todo está peor. Mire, si el proyecto de la nueva ley contempla estimular una mayor concentración de habitantes en esas provincias, entonces el resto del país será un parque nacional atendido por gente pobre.
P.: ¿Considera que es sólo un maquillaje para quedar bien con el Fondo?
J.C.R.: ¡En buena hora si se queda bien con el FMI así! Pero mi sensación es que este proyecto lo único que hace es quitarles a las chicas para beneficiar a las grandes.
Plantear una quita es utópico e imposible de lograr.
P.: ¿Cuáles son los ejes que faltan a su criterio para un buen proyecto?
J.C.R.: Hay que lograr una mayor disciplina fiscal y apostar al crecimiento del país. Hay dos elementos que hay que corregir: que las provincias puedan recaudar impuestos (esto permitiría un incremento de los montos, el mejoramiento de la administración y un mejor trato con los contribuyentes) y recibir un premio si mejoró los índices, recompensa que perderá si lo usa para el despilfarro o para la demagogia; y, sin quitarle nada a nadie, apuntar a que en el futuro el crecimiento no sea para fomentar los desequilibrios, sino para compensarlos. Hay que invertir en las zonas más alejadas para tener un país verdaderamente federal. De otro modo, es imposible crecer.
P.: Entonces, modificando esos puntos, ¿la ley es viable?
J.C.R.: Mire, el problema no es la ley, sino el desequilibrio histórico de nuestro país. Como creció Buenos Aires con su puerto en su momento y eso profundizó las inequidades entre los Estados. Es tiempo de revertir ese desequilibrio.
P.: ¿Está enojado?
J.C.R.: No, para nada. El tema me apasiona. Y sé que no estoy solo en esta pelea.
P.: ¿Cómo cree que se debe normalizar el PJ?
J.C.R.: Estableciendo mediante un debate serio las reglas de juego en el futuro. Es decir, saber si va a ser un partido unido o dividido en tres partes, o si lo va a manejar la provincia de Buenos Aires. P.: ¿Cree que ahora hay hegemonía bonaerense?
J.C.R.: Sí, y ninguna hegemonía es buena. Hasta ahora, la tiene (Eduardo) Duhalde, como antes la tuvo ( Carlos) Menem. Tienen que estar todos los sectores representados para que el partido no se destruya. Además, el gobierno de Néstor Kirchner necesita que el partido lo acompañe.




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