Previsiblemente, estallaron ya los trastornos entre localidades fronterizas que viven desde el pasado domingo a destiempo, merced a la instauración de un doble huso horario en el país. Uno de los casos más emblemáticos es el de la sureña ciudad bonaerense de Carmen de Patagones, que pidió ayer al gobernador Daniel Scioli ser exceptuada con carácter de «urgente» del cambio de hora para no verse desfasada 60 minutos respecto de la capital de Río Negro, Viedma. El planteo, sin embargo, sería rechazado por el mandatario para evitar una «dicotomía horaria» dentro de la provincia. Mientras tanto, resignados, los comerciantes del Nordeste ya diseñan un nuevo horario de atención al público tras el retoque de las agujas, en un intento de mermar las pérdidas que -argumentan- el consecuente cambio en las pautas de consumo generará en sus arcas. «Hay mucha relación de trabajo con Viedma, particularmente con muchos docentes que trabajan allá y alumnos que cruzan para asistir a clases», planteó el intendente de Carmen de Patagones, Ricardo Curetti (Frente para la Victoria). «Hay relación comercial y bancaria, y hay muchos pedidos de gente y entidades para volver a la hora anterior», abundó. Estratégico, Curetti recordó que «por las leyes nacionales, somos considerados parte de la Patagonia». Esa región, precisamente, fue agónicamente exceptuada por Cristina de Kirchner de la obligación de retocar las agujas -lo mismo que Cuyo y el norte del país- tras la incómoda rebelión de gobernadores ante el pedido de adelantar la hora.
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El jefe comunal afirmó, además, que envió una carta con ese pedido al gobernador (con extensión al jefe de Gabinete, Alberto Pérez; y al secretario de Asuntos Municipales, Alejandro Arlía). Sin embargo, anoche, allegados al mandatario aseguraron a este diario que la nota formal no había ingresado aún al gobierno, y que «prima facie no ven viable que se produzca una dicotomía dentro del territorio bonaerense». Por motivos de agenda de funcionarios nacionales -según lo argumentado por fuentes del gobierno bonaerense-, finalmente Scioli no pudo desembarcar ayer en esa ciudad, con la sequía como parte de la agenda. Allí lo hubiera esperado además el planteo en torno a la hora. No se trata de la única embestida en contra del adelanto de hora gestada en tierra bonaerense. Por caso, desde las playas atlánticas los empresarios volvieron a mostrar su malestar porque el cambio horario generará anocheceres más tardíos y, por ello, los turistas volverán a anclarse hasta tarde en las playas y a vaciar locales comerciales, como a principios de este año. El caso de Carmen de Patagones se replicará en otras ciudades de distintas provincias, separadas por la frontera y por el reloj, como Neuquén y Cipolletti (Río Negro). Mientras tanto, ya con resignación, comerciantes del Nordeste empiezan a armar nuevos horarios de atención al público para adaptarse a las nuevas condiciones horarias. Por caso, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Diego Barrios, anticipó que la mayoría de los empresarios del ramo mercantil retrasarán sus horarios de apertura y de cierre, tanto de la mañana como de la tarde, para adaptarse al nuevo huso horario. Tras la experiencia de modificación horaria de principios de año, saben los comerciantes locales que el tropical clima misionero espantará a los clientes hasta pasadas las 17. En sintonía, dirigentes de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes ya hablan de abrir por la tarde entre las 18 y las 22. En Entre Ríos, en tanto, el Centro Comercial e Industrial de Paraná le reclamó al gobernador justicialista Sergio Urribarri que solicite a la Casa Rosada una marcha atrás con la modificación horaria. Desde el sector, en la región, argumentan que no sólo se desalentará la actividad económica, sino que además la medida nacional no redundará en un ahorro de energía significativo.
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