¿Cuál es el modelo que aspira el presidente Javier Milei para la Argentina? La respuesta es sencilla: un país donde el capital privado pueda desarrollarse. Para ello, el Estado debe garantizar una macroeconomía ordenada que atraiga inversiones, tanto nacionales como del exterior.
Un año que puede quebrar un ciclo de decadencia, aunque no está exento de riesgos
Para el Gobierno el 2026 es un año clave. Es el momento en que piensan impulsar reformas estructurales –laboral, tributaria, educación, seguridad– para que “la Argentina sea nuevamente grande”.
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El objetivo del Gobierno es establecer reglas claras que permitan a los empresarios y a los emprendedores desarrollar sus actividades.
El objetivo del Gobierno es establecer reglas claras que permitan a los empresarios y a los emprendedores desarrollar sus actividades. Estas herramientas comprenden un amplio universo que va desde garantizar las prestaciones básicas de seguridad hasta simplificar las normas.
Para los libertarios, 2026 es un año clave, es el momento en que piensan impulsar reformas estructurales – laboral, tributaria, educación, seguridad – para que “la Argentina sea nuevamente grande”.
La aspiración es “sentar las bases” para un crecimiento sostenido. Desde hace ya casi una década y media, la economía argentina padeció la estanflación (recesión con altas tasas de aumento de los precios). Así, el producto bruto por habitante hoy es 12% inferior al registrado en 2011.
Pero para el presidente Milei y su entorno la decadencia tiene un origen muy anterior. Ha quienes recuerdan que según el diccionario Larousse de comienzos de los años 1900, “todo hace creer que la República Argentina está llamada a rivalizar en su día con los Estados Unidos de la América del Norte, tanto por la riqueza y extensión de su suelo como por la actividad de sus habitantes y el desarrollo e importancia de su industria y comercio, cuyo progreso no puede ser más visible”.
Esta afirmación, que hoy puede parecer disparatada, tenía su lógica ya que las series históricas muestran que en 1890 Argentina era un país de ingresos medios que disfrutaba de un PBI per cápita de aproximadamente el 80% del que en aquel entonces tenía los Estados Unidos. Este nivel era tres veces el ingreso por habitante de Brasil y Colombia, equivalente al de Japón y cercano al de Canadá. Incluso era ligeramente superior al PIB per cápita de Francia.
Argentina mantuvo este nivel relativo hasta la década de 1930 y, según la visión liberaría, la intención es volver a lograr altas tasas de crecimiento.
Apoyo en las urnas
Esta convicción se vio reforzada por el espaldarazo que tuvo el gobierno nacional en las últimas elecciones legislativas. No se sabe si fue “por las fuerzas del cielo” (como suele invocar Milei) pero lo cierto es que La Libertad Avanza logró imponerse en la mayor parte del país y de esta forma salió fortalecido en el Congreso.
Se calcula que los libertarios junto con fuerzas aliadas pueden llegar a sumar unos 108 diputados, una cifra que los deja muy cerca de los 129 legisladores que se necesitan en la Cámara baja para tener mayoría. También mejoró su posición en el Senado, donde cuenta con 24 representantes entre propios y afines, sobre un total de 72 bancas.
La crisis de la oposición no es menos importante a la hora de analizar las posibilidades del oficialismo para llevar adelante sus iniciativas. Ante la pregunta sobre quién es hoy el principal referente de la oposición al gobierno de Javier Milei, “Ninguno” lidera las respuestas según la última medición de Synopsis, con 31,3% del total.
La falta de un liderazgo claro dentro del kirchnerismo/peronismo lleva no sólo a una menor resistencia a las iniciativas libertarias, sino también a “una mayor facilidad para sumar voluntades”, según señalan analistas políticos. Particularmente, consideran que los gobernadores tratarán de afirmarse en sus territorios y que el Poder Ejecutivo Nacional está en condiciones de lograr apoyo legislativo a cambio de concesiones a las provincias.
En lo inmediato, una muestra de esta mejora en la relación entre la administración central y el interior fue la decisión de eliminar retenciones a las exportaciones de petróleo que fueron acordadas con Neuquén, Santa Cruz y Chubut.
Estrategia internacional
Al fortalecimiento en el plano local se suma la muy favorable situación para la administración Milei de haber apostado por el gobierno de Donald Trump en momentos en que los Estados Unidos vuelven a revalorizar su relación con América Latina, en el marco del conflicto geopolítico que la primera potencia mantiene con China.
El respaldo del Tesoro norteamericano fue decisivo para sostener la estabilidad cambiaria en la antesala de las elecciones. Posteriormente se firmó un acuerdo comercial entre ambas naciones que, según la visión oficial, contribuirá a la llegada de inversiones estadounidenses en sectores estratégicos como la minería. EE.UU. es el primer inversor externo en la Argentina con una participación cercana al 20% del total de la inversión extranjera.
Buena parte de este respaldo internacional deriva de la expectativa de continuidad en las reformas que lleva adelante la gestión Milei, a pesar de los sacrificios que impuso a la población su plan de estabilización.
No fue la economía
En las últimas elecciones la famosa frase “Es la economía, estúpido” no aplicó. La sociedad fue a votar en un contexto donde el salario registrado llegó a tener una caída de 16% en términos reales durante el año pasado y si bien este año se fueron recuperando, de todas maneras, se ubica, en promedio, 6% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
La interpretación de los analistas es que, pese al deterioro de los ingresos de la población, la mayoría de la gente le sigue dando crédito al Gobierno en el convencimiento de que no quiere volver al pasado.
En tren de trazar paralelismos, hay quienes vinculan a la actual gestión con los cambios que impulsó en los años 90 el entonces presidente Carlos Menem. Será tarea de los historiadores evaluar las coincidencias o no, pero en lo inmediato hay quienes asocian aspectos positivos y negativos de uno y otro gobierno. Nunca la historia se repite de la misma forma, pero algunos datos comienzan a ser motivo de preocupación.
Entre ellos la apertura que está teniendo la economía y algunos temen que, como sucedió en la última década del siglo pasado, dé lugar a un proceso de cierre de empresas y aumento del desempleo.
En las últimas semanas dejaron de producir importantes empresas como la fabricante de electrodomésticos Whirlpool (Buenos Aires) o las textiles Luxor y Vulcalar (La Rioja). En este sentido, la Unión Industrial Argentina advirtió sobre la necesidad de mejorar la productividad en el país en un entorno económico caracterizado por una elevada carga impositiva, problemas con la legislación laboral, falta de infraestructura y altos costos, entre otros problemas. Así, según la central, producir en el país es entre un 25% y 30% más caro que en Brasil.
Hasta el momento estos cierres no implican un aumento significativo en la tasa de desocupación, pero contribuyen a afianzar la tendencia a la precarización laboral que viene registrando la economía argentina. Así, en los últimos 10 años (agosto 2025 contra igual mes de 2015) el empleo asalariado privado – el de mayor calidad – se contrajo 0,5%, el trabajo bajo la modalidad de monotributo creció 48%, según Ecolatina.
Frente a este escenario, la reforma laboral (si tiene éxito su implementación) contribuirá a “blanquear” a los trabajadores que hoy están en negro, pero no garantizará la creación de empleo, según coinciden en los foros de especialistas.
Entre los empresarios tiende a crecer la preocupación por un proceso de apertura no controlado que dé lugar a que competidores externos agresivos – los provenientes de China particularmente – generen daños en el entramado productivo local en sectores que son eficientes, pero no competitivos por los el “sobrecosto” argentino -crédito escaso y caro, elevada presión impositiva, litigiosidad laboral, falta de infraestructura, etcétera-.
Comunicación
Otro de los riesgos, que ya trajo problemas este 2024, son “las confusas o contradictorias señales en materia de política cambiaria y monetaria”, según señalan fuentes del mercado. Este es uno de los reclamos que más se escuchan en los foros financieros. Argumentan que es necesario dar señales claras respecto a cuál será el rumbo de la acumulación de reservas y en general de la política cambiaria.
Si bien, en líneas generales, los sectores productivos están de acuerdo con el rumbo económico trazado por el Gobierno, también reclaman políticas de transición. “Hay sectores que necesitarán un tiempo para reconvertirse”, sostienen, aunque admiten que dicho tiempo tiene que ser “acotado”.
Y recuerdan que "gobernar es explicar", como decía el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, subrayando la necesidad de comunicar y justificar las decisiones políticas para obtener apoyo y legitimidad.
Riesgos a futuro
Las mediciones de opinión arrojan que, más allá del núcleo duro de los libertarios, el respaldo a la administración de Milei se basa en “la esperanza de apoyar a un outsider de la política para ver si esta vez puede ser mejor”.
De ser así, se podría interpretar que no se trata de un apoyo fuerte, sino condicional. La falta de alternativas libera el campo de acción para el Gobierno, pero el sustento puede verse comprometido si errara en sus políticas o cometiera actos que la sociedad rechaza (por ejemplo, la corrupción).
La falta de un liderazgo claro en la oposición juega a favor del Gobierno libertario, pero los analistas advierten que de la misma manera que un día irrumpió un desconocido de la política como fue Javier Milei, mañana puede aparecer otro, que hoy no está en el radar, si se presentara la necesidad de ocupar el espacio del poder.
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