Fábricas prevén producir menos

Autos

La escasez de microprocesadores y la falta de dólares para importar insumos obliga a las automotrices a recortar proyecciones. Esto afectará también las exportaciones .

¿Es para preocuparse? Esta es una pregunta que flota en el sector automotor y, cada día, va sumando más respuestas afirmativas. Los datos de actividad de julio confirman una desaceleración de la actividad.

Según la asociación que agrupa a las terminales locales (ADEFA), en julio, la producción de vehículos fue de 44.033 unidades, un 9% por debajo de junio. Es cierto que subió 37,9% contra el mismo mes del 2021, pero ese es un dato que no muestra fielmente la evolución del negocio ya que un año atrás recién se estaba normalizando el funcionamiento del sector por la pandemia.

Las exportaciones alcanzaron las 22.937 unidades, con una baja de 28,1% respecto de junio, y 1% interanual.

En el comunicado oficial, justificaron este retroceso a que varias plantas estuvieron afectadas por el receso invernal. Esa explicación es correcta, aunque es bueno aclarar que las licencias otorgadas al personal estuvieron motivadas al problema de fondo que es la falta de insumos. Con las demoras en la entrega de muchos modelos nacionales y las exigencias de exportación, se podría haber buscado la forma de escalonar las licencias.

En muchos casos, el desabastecimiento se debe a cuestiones que afecta a todo el mundo como es la falta de semiconductores. A esto hay que sumarle los problemas logísticos del comercio internacional que aún siguen afectando a las industrias, pero hay que agregarle a todas las dificultades los males propios. La falta de dólares y, por consiguiente, las trabas para importar. Esto complica a las automotrices y a toda la cadena productiva. Ya es conocido los problemas que enfrentan los autopartistas.

Varias terminales están recortando ritmo de producción o suspendiendo la fabricación de forma intermitente. Es una forma de ir racionando los componentes. El otro problema es la cantidad de unidades sin terminar que tienen que sacar de la línea de montaje por falta de alguna pieza.

“El tema es muy complicado. Se va analizando semana a semana cómo se hace para no parar. No mes a mes. Todos estamos tratando de no parar y, para eso, la alternativa es producir menos. Que las piezas aguanten para más días. ¿Cuánto va a durar esto? No se sabe. Por eso, cada uno va viendo cómo administrar los insumos porque, hay que decirlo, ninguno quiere ser el primero en anunciar una parada de fábrica porque se va a llevar toda la atención de los medios” dijo un directivo de una terminal.

Ante este escenario, el panorama es delicado. Ya en ADEFA recortaron las proyecciones de producción para este año. De las 590.000 unidades que se esperaban fabricar en 2022, según los cálculos realizados a fines del 2021, hoy se estima que el número caerá a 510.000. Es decir, 80.000 0km menos. Lo mismo sucede con las exportaciones. Ocho meses atrás, el horizonte de ventas al exterior apuntaba a 360.000 vehículos. Ahora, el cálculo más optimista que manejan en la entidad industrial es de 300.000, aunque no descartan que caiga a 280.000.

“Hay más problemas de los que las automotrices blanquean. Por eso, la caída de producción y exportaciones es mayor a lo imaginado” dijeron a Ámbito desde el sector.

Hay otro problema con las exportaciones, como consecuencia de las trabas para importar vehículos.

En los últimos dos meses, los permisos de importación aprobados - las famosas SIMIs- fueron menos de los que las empresas y el Gobierno habían acordado. En el sector entienden que la salida de Martín Guzmán, la llegada de Silvina Batakis y su efímera gestión, más el arribo de un nuevo equipo económico hizo que se paralizaran las decisiones. Lo concreto es que dejaron importar menos 0 km. Esto repercute en las ventas al exterior.

“Si no tenés autos para traer, hay que destinar más unidades nacionales al mercado local en lugar de exportarlas porque la red necesita facturar” explicaron desde una automotriz.

Si se toman los primeros siete meses del 2021 y se los compara con los primeros años del gobierno anterior, se ve que la producción y las exportaciones están, por ahora, levemente por arriba de los registros de entonces. En cambio, el mercado interno muestra una fuerte caída. Este año cerrará en la mitad de patentamientos que en 2017. Es que ante la falta de dólares, las empresas tienen que conseguir sus propias divisas y eso lo hacen a través de aumentar las exportaciones. Por eso, la producción creció, respecto de hace cinco años, pese a la baja de las ventas internas.

El problema es que el mercado local perdió gran parte de su oferta importada. Si bien las empresas mantienen el negocio ya que lo que dejan de vender internamente, lo compensan con más ventas externas, el que sale perdiendo es el consumidor argentino que, ante la menor oferta, debe pagar 0 km muy caros y con sobreprecios.

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