2 de marzo 2023 - 00:00

Brendan Fraser: historia de perdón y redención entre dos desdichados

“La ballena”, de Darren Aronofsky, recupera al popular actor de los años 90 con una faceta desconocida.

brendan fraser. Lejos de sus atléticos papeles de los años 90.
brendan fraser. Lejos de sus atléticos papeles de los años 90.

Jorge Porcel hubiera sido el actor ideal, y sin necesidad de prótesis, para encabezar alguna puesta de esa terrible obra de teatro que es “La ballena”. Oportunidad única de hacer un personaje dramático provocando una risa distinta, una risa amarga, de dolor, de pena, desagrado y lástima. Un personaje en las últimas, enfermo de obesidad severa, recluido en la penumbra de su departamento, hundido en el sofá, moviéndose apenas con ayuda del andador o la silla de ruedas. Abandonó a su familia por otro amor, lo perdió, la angustia lo llevó a comer y comer hasta deformarse, y ahora quiere reconciliarse con su hija, una chica dañina y harto resentida que si pudiera lo mataría. Ella es como el capitán Ahab frente a Moby Dick. Y sin embargo, quizá puedan entenderse.

Esta es, en el fondo, una historia de perdón y redención entre seres infelices. Padre, hija, la exesposa, la cuñada y el chico religioso que intenta salvar a los otros. El único que la pasa bien parece que es el repartidor de la pizzería. Así la escribió en 2012 Samuel D. Hunter, el autor de “A Case for the Existence of God”, en su hogar de Mormon City, Idaho, volcando mucho de sí mismo: inclinaciones, defectos, fracasos, esperanzas, y algunas virtudes que ayudan a vivir y encontrarle a todo un lado positivo. Por cierto, la obra encontró ese lado en el ambiente teatral norteamericano, donde fue un éxito.

Se suma ahora la adaptación cinematográfica de Darren Aronofsky con su habitual estilo efectista, amigo de las truculencias y las imágenes desagradables, que por suerte acá son pocas. Tienen más peso el trasfondo humano y la actuación del protagonista Brendan Fraser. Apenas puede moverse con la prótesis y los kilos que aumentó para el papel, pero le bastan la voz y la mirada para transmitir toda la fragilidad interior y la resignada bondad de su personaje. Es un actor prolífico, popular, que algunos registran por “George de la selva”, cuando era flaco, y “La momia”, y otros por esa joya que fue “Dioses y monstruos”. Ahora, merecidamente, va por el Oscar (lo acompañan la tailandesa Hong Chau, actriz de reparto, y los tres maquilladores).

“La ballena” (The Whale, EE.UU., 2022); Dir.: D. Aronofsky; Int.: B. Fraser, S. Sink, H. Chau.

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