22 de enero 2002 - 00:00

Agro: exportaciones aumentarían 20%

Las exportaciones del sector agropecuario se beneficiarían con la devaluación
Las exportaciones del sector agropecuario se beneficiarían con la devaluación
¿Qué es básicamente una devaluación? Se trata de una reducción en el valor de la moneda local respecto de divisas
como el dólar. Esta modificación en el tipo de cambio entre monedas
no implica generación de riqueza en el sistema económico, sino simplemente una nueva manera de distribuir el ingreso que dicho sistema recibe.
Esa nueva distribución del ingreso nacional se lleva a cabo mejorando la participación que les corresponde a los integrantes de las cadenas de producción que están dirigidas a la exportació n.

En este sentido, de no mediar una inflación que se iguale o supere a la tasa de devaluación, los productores y exportadores de granos y de alimentos en general debieran mejorar sus ingresos, al momento de vender los productos, dado que por cada dólar recibido, en lugar de $ 1 ahora pasan a cobrar $ 1,40.
Sin embargo, no todo es favorable para el sector agropecuario ya agroindustrial. En toda devaluación aparecen enemigos.

¿Cuál es el enemigo número uno? Sin duda la inflación.
Es sabido que en una economía con la historia inflacionaria argentina, aun con rece-sión, está amenazada por la suba generalizada de precios. En caso de desatarse la suba de precios, resultaría incierta la mejora mencionada y, por ende, las posibilidades de que el sector se aventure a mayores inversiones se reducirían, dada la falta de previsibilidad y horizonte.

El otro gran enemigo es la suba de precios sobre los insumos, que están muy ligados al exterior. Los agroquímicos, semillas, fertilizantes, sistemas informáticos y buena parte de bienes de capital forman parte sustancial del proceso productivo en la parte primaria y los últimos en la parte secundaria y terciaria.

Pero hay un tercer enemigo que como un fantasma pende sobre las decisiones de invertir. Si bien está desmentida la posibilidad de su reimplantación, el temor a los derechos de exportación frena el espíritu emprendedor. Las autoridades han definido su posición y no habrá retenciones.

Endeudamiento

Sin embargo, el entorno institucional, tan gravemente erosionado, mantiene al sector de la producción en una posición de extrema cautela a la hora de invertir en un cuadro donde lo contractual y la palabra empeñada están en crisis.

Finalmente, viene de lejos el último de los grandes enemigos: el endeudamiento ya casi crónico. Con la devaluación el efecto perverso del tipo de cambio dual aparece con toda su fuerza.

Ahora los ingresos se fijan a $ 1,40 pero los saldos de deudas se establecen a $ 1,75 (según sea el valor del día en el mercado libre) por cada dólar. Queda así a la vista quizás el más irritante e injusto esquema de distribución del ingreso que afecta las posibilidades de incrementar la exportación. Resulta una suerte de pecado mortal este problema, cuando las ventajas comparativas y la probada dinámica del sector agropecuario y agroindustrial permitirían pegar un nuevo y espectacular salto en la producción y en la exportación dinamizando en pocos meses la economía general.

En términos de los
principales commodities agrícolas, de no interponerse esta suerte de palos en la rueda de la producción, las condiciones están dadas para elevar el volumen de las exportaciones en 20%, en tan sólo dos años, básicamente por un considerable corrimiento de la frontera productiva. Claro que ello sólo se daría si las restricciones en los pagos fuesen flexibilizadas y los mercados funcionaran normalmente. El efecto negativo ligado con las deudas pone serias dudas sobre los beneficios de la devaluación.

El problema de los saldos deudores no sólo afecta a la Pampa Húmeda sino que, particular-mente, golpea a las economías regionales. Ellas utilizan mayor capital de giro e inversión por hectárea, con superiores aportes de mano de obra, abarcan una buena parte de la producción de bienes de mayor diferenciación, donde la mejora del tipo de cambio debiera incidir directamente en la posibilidad de alcanzar nuevos nichos de mercado.

El problema financiero, en el nuevo esquema de devaluación, no es menor. El golpe mortal será para las pequeñas y medianas industrias de servicios y de bienes manufacturados y para los medianos productores, donde la mayoría de las deudas queda sujeta a un valor variable del dólar libre.

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