Alentadora suba de 12% en la siembra de girasol
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Los trabajos de preparación de los terrenos y la siembra del girasol se están realizando a un ritmo poco habitual.
A nivel país se ha sembrado ya 29 por ciento del área prevista contra 18 por ciento que del ciclo anterior.
Este aumento del ritmo de siembra es porque los productores quieren ganarles a las posibles excesivas precipitaciones de la primavera.
Si llegan a ocurrir, las lluvias caerían sobre los campos ya sembrados con la oleaginosa. Está generalizada la siembra en la provincia de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba, teniendo la provincia de Santa Fe algunos inconvenientes de falta de precipitaciones, como es la región centro-sur de la misma. El cultivo de girasol es uno de los más onerosos en toda su evolución, en cambio la soja es uno de los más accesibles para los productores en relación con los costos que representa durante todo su desarrollo.
Además, las situaciones climáticas adversas influyeron para que los chacareros buscarán cultivos más seguros desde el aspecto de su evolución y posterior calidad comercial.
Debemos recordar que el girasol es una oleaginosa complicada, porque cuanto más tiempo se almacene más riesgo corre la semilla de que empeore su calidad e irá perdiendo porcentajes de materia grasa. De esta forma se irán modificando hacia abajo las bonificaciones por materia grasa.
Por este motivo es que cuando el productor cosecha el girasol, automáticamente lo vende o entrega a las fábricas a fijar precio (se da la mercadería y se le pone el precio más adelante).
De esta forma no tiene que pensar en cómo mantener la mercadería sin tener que lidiar con posteriores inconvenientes de calidad.
• Condiciones
Pero en cosecha no es tan sencillo encontrar compradores o condiciones de comercialización que favorezcan a los vendedores, porque según opinan muchos operadores granarios, el mercado de girasol continúa teniendo la característica de poca transparencia, ya que los vendedores son muchos -en cantidad- pero los compradores se pueden contar con los dedos de una mano.
«Va a pasar lo de todos los años. La mayor fábrica pondrá los precios y las condiciones, y nosotros a cerrar la boca...», decía un angustiado productor, en los pasillos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Además, en esta incertidumbre que tienen los hombres de campo sobre cómo, dónde, a qué precio y con quién comercializar su girasol, debemos agregar la falta de posibilidades de realizar coberturas de precios en los mercados de futuros.


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