Alimentos: ¿conviene el ingreso del país al ALCA?
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La dirigencia argentina se debate entre la conveniencia o no de ingresar al ALCA; de negociar directamente o junto al Mercosur; de negociar en primer término con la UE; o si debiésemos o no fortalecer primero el Mercosur para luego avanzar en negociaciones continentales o transoceánicas.
Estrategia
Sin un programa que impulse nuestras exportaciones a por lo menos 30% del PBI, es muy difícil que la Argentina alcance un proceso de crecimiento sostenible. Consecuentemente, primariamente deberíamos evaluar con qué países y regiones tenemos el mayor potencial de crecimiento de nuestras exportaciones y balances comerciales más beneficiosos.
Resulta indudable que el Mercosur y la UE, presentan mayores oportunidades para nuestras exportaciones constituidas en más de 70% por agroalimentos. Los países del sudeste asiático y Medio Oriente se han constituido en el mercado de mayor crecimiento de nuestras exportaciones después del Mercosur. ¿Por qué, nos hemos olvidado del plan Okita?
Intercambio
En contraposición, con los países del NAFTA, no solamente tenemos balanzas comerciales altamente deficitarias, sino que además el crecimiento de nuestras exportaciones se ve severamente limitado por regulaciones y subsidios.
Toda negociación con el ALCA o con la UE para la constitución de una zona de libre comercio va camino al fracaso, porque tendría en cuenta sólo niveles arancelarios intrabloque y no temas fundamentales como los subsidios a la producción doméstica, las donaciones de ayuda alimentaria, el financiamiento a las exportaciones, las barreras sanitarias y paraarancelarias, entre otras. Los Estados Unidos no quieren discutir estos temas en el ALCA con el pretexto de hacerlo en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo cual sería inaceptable. Si todos estos temas fundamentales pudiesen alcanzar solución en la OMC (distorsionan y frenan más el comercio que los propios aranceles), no serían necesarios procesos de integración en bloques regionales, porque iríamos hacia una globalización libre y equitativa decididamente.
Para tener fortaleza en las negociaciones de integración extrarregional, se debería empezar por el desarrollo de la competitividad del país y por el fortalecimiento del Mercosur.
Desde allí, avanzar en las negociaciones con la UE, el ALCA y los países del sudeste asiático. El primero de estos bloques comerciales que esté dispuesto a encontrar una solución negociada a temas cruciales para nuestras economías como los subsidios agrícolas, las trabas paraarancelarias o las condiciones laborales, debería ser al que demos prioridad. El principal partido, en definitiva, se jugará en la OMC, y no debemos perder de vista que China está en proceso de incorporación y que su presencia puede cambiar sustancialmente las reglas de juego.
En el contexto actual, un proceso decidido a la integración hacia el ALCA no traería beneficios económicos para el país y se perdería toda fuerza de negociación frente a otras alternativas que presentan tan o mejores oportunidades. No sea que la coyuntura financiera, alimentada adicionalmente por muchos intereses, nos haga hipotecar definitivamente el futuro del país y su soberanía.



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