16 de enero 2001 - 00:00

Analizan situación del sector porcino

Con el fin de elaborar una estrategia de trabajo orientada a reclamar una solución para los problemas del sector porcino, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) convocaron a los productores a una reunión para el próximo viernes 19 de enero. La situación que afecta a la actividad se atribuye, en parte, a la importación indiscriminada que se realiza sin aplicar controles eficientes y los valores de venta por debajo de los costos de producción, que lleva al quebranto a los establecimientos que trabajan con pérdidas de 30 por ciento.

Los productores se oponen a la importación de carne porcina con hueso proveniente de los Estados Unidos, con aranceles que se ubicaron desde el 1 de enero por debajo de 35
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Aseguraron también que esos productos pueden estar infectados de triquinosis (una enfermedad transmisible al humano, o de la denominada PRRS (Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino), entre otras enfermedades.

Los criadores aseguraron en un comunicado de prensa que esto obedece a «causas evitables». Durante el encuentro, que se realizará en la Sociedad Rural de Junín, se analizará el riesgo sanitario para los criadores argentinos y la posible quiebra económica de numerosos productores locales por la reciente autorización que el gobierno otorgó para la importación de carne enfriada y con hueso de los Estados Unidos. La meta del país del Norte para el primer año es colocar en la Argentina alrededor de 10 millones de dólares, «lo que equivale a la producción de unas 500 PyMEs porcinas de 50 madres cada una», indicó CARBAP en un comunicado y agregó que «si se considera que en el país existen entre 2.000 y 2.500 criadores, puede inferirse el profundo daño económico que desde el comienzo de aquella corriente comercial se derivará para la actividad».

Las entidades afirmaron que «la ausencia de políticas y la indefinición en que se encuentra el sector llevaron a niveles mínimos las existencias de cerdos y a que las explotaciones trabajen con rentabilidades negativas que llevan primero a su endeudamiento y después a su desaparición».

Cerca de 50 por ciento de la carne porcina que se consume es importada de Brasil, Chile y Dinamarca. «Si los Estados Unidos llegan a ingresar con 10.000 toneladas, ese porcentaje se elevaría a 60 por ciento», indicó CARBAP.