Argentina dio su apoyo al desarrollo agrícola de África
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Tanto en su intervención como en las charlas informales que mantuvo con empresarios durante la jornada, Yauhar enfatizó la necesidad de colaborar con los países africanos para que se desarrollen con tecnología argentina.
"Que estos países periféricos tengan la posibilidad de adquirir el conocimiento de la Argentina y podamos ayudarlos a tener un sistema de comercialización", sintetizó.
De concretarse, el acuerdo con Mozambique podría ser un nuevo hito de las relaciones entre Argentina, África y un tercer actor cada vez más presente en este continente: China.
Yauhar reconoció conversaciones con el gobierno de Xi Xinping para concretar la inversión en el país africano, donde la segunda economía del mundo ya explota un millón de hectáreas mediante el mismo sistema que Mozambique le ofrece ahora a Argentina.
"Están interesados en la tecnología argentina, en la siembra directa, en la genética, en la agricultura de precisión. Y ese esfuerzo -continuó- sería correspondido por China, que aportaría financiamiento".
Un factor clave en la estrategia para desarrollar posibilidades de negocios y acuerdos en la parte sur de este continente fue el trabajo de la embajada argentina en Sudáfrica, encabezada por Carlos Sersale, quien tiene además a cargo otros siete países, entre ellos Zambia y Zimbabwe, que tienen "enorme potencial agrícola", detalló el diplomático.
"Mozambique es un país que tiene desde hace diez años -cuando se firmaron los acuerdos de paz- 10% de crecimiento anual, clima subtropical, agua, una historia colonial distinta que no está integrada a la África sajona", explicó.
En palabras de Sersale, lo que se busca es un acuerdo de "cooperación técnica con perspectiva comercial de más largo plazo", en un territorio en el que Argentina disputa posiciones con países europeos de larga presencia (Francia, Alemania, Reino Unido) y otras economías emergentes (China, Brasil).
Yauhar fue enfático y expresó su deseo de que "la sabana africana sea productora mundial de soja", y confió en que la Argentina pueda ayudar en esa misión.
"Tenemos organismos como el INTA que están a la altura de las circunstancias y la certeza de que las nuevas tecnologías tienen que ayudar a que las miles de hectáreas que no pueden ser utilizadas para siembra sean revertidas", concluyó.



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