3 de julio 2003 - 00:00

Argentina reclamará por el etiquetado de transgénicos

Continuará Argentina sus consultas con la Unión Europea por la disposición que tomó el bloque continental que obliga a etiquetar los productos transgénicos importados, aseguró hoy el representante ante la UE, Alfredo Chiaradia.

El diplomático argentino sostuvo que la medida resuelta por el Parlamento Europeo, que entraría en vigencia el 1 de enero, "endurece" la posición europea en tanto supone "una nueva barrera para-arancelaria al comercio".

"Ahora estamos peor que antes porque no han levantado la moratoria (a la importación de esos productos) y nos aplican además el etiquetado",explicó Chiaradia.

El diplomático recordó que la Argentina tiene "una fuerte difusión de la agricultura biotecnológica, por lo que el etiquetado de productos de procedencia argentina con contenido transgénico puede disuadir al consumidor europeo, especialmente sensibilizado por esas nuevas normas".

En este panorama, Chiaradía entendió que "el umbral del 0,9 % a partir del cual es obligatorio el etiquetar un producto con contenido transgénico representa claramente un bloqueo al comercio".

Además, argumentó que no hay pruebas científicas que avalen la peligrosidad de esos alimentos, los cuales se consumen desde hace muchos años en Estados Unidos y se utilizan además como forraje para el ganado.

Por otra parte, el diplomático no dio demasiada importancia al anuncio de que la Comisión Europea emitirá licencias para la comercialización de alimentos transgénicos antes de fin de año.

Diversas organizaciones no gubernamentales se oponen a la comercialización generalizada de las semillas transgénicas porque, argumentan, pueden destruir la biodiversidad y acabar con la agricultura tradicional en beneficio de las grandes multinacionales.

Del otro lado, Estados Unidos se erigió en el principal opositor a la normativa europea y ejerce una fuerte presión sobre Bruselas para que levante la prohibición sobre los transgénicos, que suponen un importante negocio para sus compañías de biotecnología, y demandó a la Unión Europea ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El país sudamericano es el segundo productor mundial de OrganismosGenéticamente Modificados (transgénicos) y se estima que la limitación para exportar a Europa podrían afectar ventas por 2 mil millones de dólares anuales.

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