16 de septiembre 2004 - 00:00

Avicultores refutan las acusaciones por subsidios

Las denuncias de los productores avícolas chilenos sobre la existencia de presuntos subsidios para los pollos argentinos son una maniobra tendiente a crear un conflicto artificial para cerrar el mercado trasandino al producto local, denunció el Centro de Empresas Productoras Avícolas (CEPA).

«Nos preocupa la actitud de la Asociación de Productores Avícolas (APA) de Chile, que distorsiona la realidad tratando de clausurar un mercado que actualmente demanda unas 1.000 toneladas de anuales de carne aviar entre pollos enteros y trozados», explicó a «Télam» Roberto Domenech, gerente de CEPA.

Los avicultores chilenos fundamentan sus denuncias en que los productores argentinos compran la soja y el maíz, los dos insumos básicos en la alimentación de los pollos, 20 por ciento más barato que en el mercado internacional debido a las retenciones que se aplican a las exportaciones de granos en el país
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«Pero es un despropósito trasladar la diferencia directamente al costo de producción final de las aves», puntualizó Domenech. «El precio de los granos utilizados como alimentos representa, como máximo, 38 por ciento del valor de los insumos. Por lo tanto, la baja de 20 por ciento provocada por las retenciones significa apenas una ventaja de 7,1 por ciento sobre el costo final», agregó.

«Pero cuando el productor argentino exporta también paga 5 por ciento de retenciones, lo cual prácticamente equilibra el beneficio y anula la supuesta subvención», puntualizó el dirigente.

Según los cálculos de CEPA, la compra de granos en el mercado local, a 20 por ciento por debajo del precio internacional, permite a los avicultores un ahorro de 166 pesos en el costo de los alimentos para producir una tonelada de carne de pollo. Considerando que el valor final de esa tonelada es de 2.250 pesos, el beneficio representa 7,1 por ciento del total. Sin embargo, al vender, el productor carga con 10 por ciento el valor original de la mercadería y exporta a 2.475 pesos la tonelada que tributa 5 por ciento de retenciones, es decir, 124 pesos.

De tal modo, los 166 pesos de beneficio, menos los 124 pesos de tributo, reduce la ventaja a 36 pesos, equivalente a 1,6 por ciento del valor de la tonelada
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«Las exportaciones agrícolas argentinas crecieron en los últimos cinco años como resultado de un paciente trabajo de inserción en el mercado internacional respaldado por un programa de sanidad, seguridad e inocuidad alimentaria, y no por supuestas subvenciones que no tiene ninguna actividad productiva del país», indicó Domenech.

«La salida de la convertibilidad y el reacomodamiento de los valores relativos nos permiten competir con los principales exportadores mundiales y, actualmente, estamos llegando con los pollos argentinos a 38 destinos de cinco continentes»,
precisó. Chile tiene una avicultura «de menor escala que la nuestra, y si años atrás compraba maíz y soja en la Argentina para producir pollos en sus granjas que luego nos vendía, fue por la sobrevaluación del peso respecto del dólar y no por su eficiencia productiva», explicó el directivo de CEPA.

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