Berlín (EFE) - Las autoridades de Baviera, el estado alemán más afectado por el mal de la «vaca loca», destinarán ayudas multimillonarias al fomento de las granjas biológicas, un sector en auge tras la alarma por la extensión de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hasta cinco mil millones de marcos (2.500 millones de dólares) en seis años se propone dedicar el gobierno bávaro a la «agricultura ecológica», asegura el primer ministro regional, Edmund Stoiber, en declaraciones al semanario «Stern».
Estas ayudas forman parte de las medidas acordadas por los responsables bávaros para atajar la crisis en ese estado federado, que concentra tres cuartas partes de los vacunos alemanes y donde aparecieron la mayoría de los 14 casos de EEB confirmados en el país. A principios de semana, Stoiber anunció la creación del Ministerio de Sanidad, Alimentación y Protección del Consumidor, en plena lluvia de críticas a las negligencias detectadas en sus departamentos de Agricultura y Asuntos Sociales, hasta ahora competentes en la materia.
El primer ministro bávaro, de la conservadora Unión Cristianosocial (CSU), se propone ahora hacer frente a la crisis impulsando las denominadas granjas biológicas, de acuerdo con la línea anunciada por el gobierno central roji-verde de Gerhard Schröder.
Desde la aparición del primer caso de «vaca loca» en Alemania, a finales de noviembre, el consumo de productos de explotaciones ecológicas ha crecido en 60 por ciento, según datos de la Oficina Federal de Agricultura Biológica.
Auge
El auge del consumo de estos productos, así como de «alternativas exóticas» como carne de canguro, avestruz o bisonte, se hizo especialmente patente durante las pasadas navidades, ante la inquietud ciudadana por encontrar soluciones gastronómicas sanas para los tradicionales festines de esas fechas.
La afluencia de clientela a los comercios biológicos se multiplicó, hasta el punto de que muchas tiendas de ese sector, hasta ahora aún minoritario, se declaran desbordadas por la demanda. La creciente desconfianza del ciudadano ante la carne de vacuno o embutidos «sospechosos» de contener ingredientes de res ha dado paso a una voluntad de cambio de rumbo en la política agroalimentaria. Más de tres cuartas partes de los alemanes apoyan el compromiso del gobierno de Schröder de impulsar la agricultura ecológica, según un sondeo publicado por el instituto demoscópico Forsa; 77 por ciento de los encuestados se pronuncia a favor de los planes de reforma gubernamentales, frente a 12 por ciento que lo rechaza y una minoría de indecisos.
Sin embargo, sólo 49 por ciento considera a la ministra federal de Protección del Consumidor y Agricultura, Renate Künast, capaz de llevar adelante este cambio de rumbo.
Künast, de los Verdes, fue elegida la pasada semana en sustitución del hasta entonces ministro de Agricultura, Karl-Heinz Funke, quien presentó la dimisión paralelamente a la de la titular de Sanidad, Andrea Fischer, tras reconocer los errores cometidos por ambos departamentos en la crisis de las «vacas locas».