Buenas perspectivas para el negocio de arándanos
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Las frutas finas ganan mercados. Un trabajo lento y responsable en la Argentina permitió un crecimiento del sector.
Las primeras inversiones fuertes en la producción de arándanos en la Argentina tuvieron lugar en la década del '90. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, de hecho, inició sus trabajos experimentales en 1993 en la zona de Concordia, provincia de Entre Ríos. Plantines de esta especie, que pertenece al género vaccinium, fueron importados desde Estados Unidos, país a la vez gran productor y consumidor de estos frutos. En la estación experimental del INTA, los primeros estadios en el desarrollo de cada planta transcurren dentro de laboratorios en condiciones de asepsia, para evitar al máximo la incidencia de enfermedades.
En el plano estrictamente comercial, la producción de arándanos en la Argentina presenta posibilidades de inversión muy atractivas. Actualmente se puede llegar a obtener un precio de venta por kilogramo, hacia el exterior, cercano a los 14 dólares, razón por la cual muchos apodaron al arándano «oro azul».
Los principales consumidores son EE.UU., Canadá y los países de la Unión Europea, en especial Gran Bretaña. En tanto, integran el contingente de productores la potencia del Norte (como ya se refirió), Europa, China y Japón, mientras que del lado austral del mundo se destacan la Argentina, Chile, Uruguay, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica.
Como parámetro del auge que el arándano vive en nuestro país, el ingeniero Marcó resalta que «mientras en 1994 se exportaron sólo 448 kilogramos, hoy ese número creció a más de un millón». Tal escalada posiciona a este cultivo en el lugar número 7 dentro de los ingresos por ventas al exterior de frutales argentinos. Incluso en noviembre, momento de mayor cosecha en nuestras latitudes, el arándano constituyó 50% de las entradas de divisas en el rubro frutícola.
Claro que semejantes ventajas tienen su contrapartida en el monto de las inversiones que el productor interesado debería hacer. Según explica Jorge Pazos, presidente de CAPAB, habrá que desembolsar 38 mil dólares por hectárea para cubrir los costos de los primeros cuatro años, esto sin contar el valor de la tierra, sistemas antiheladas y otras eventualidades.
• Gastos
«Es una producción que merece inversión, dedicación y esfuerzo por años -apunta Pazos-. Del precio de venta, el arándano implica un gasto que ronda 60%. De todos modos no hay mucho de qué quejarse, se está vendiendo muy bien.» Inglaterra exige calibres de 14 o superiores, mientras que Estados Unidos acepta frutos desde el calibre 10. Los frutos más pequeños (calibres 9-11) se destinan a supermercados locales que, en promedio, ofrecen este producto al público a razón de 25 pesos el kilogramo. Otros descartes se utilizan en la elaboración de dulces, mermeladas o jaleas.
Dándose todo a favor, una hectárea rinde 6 toneladas de arándanos hacia el quinto año. Por regla general se prefiere emplear a mujeres para las tareas de cosecha; al igual que lo que ocurre con las frambuesas, el arándano no se lava ni se somete a ningún tipo de tratamiento, por lo cual resulta indispensable-una manipulación cuidadosay mínima del fruto. Por supuesto que esto implica apropiadas medidas de higiene que se contemplan, por ejemplo, dentro de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y de Manufactura (BPM), exigencias sine qua non para pensar en colocar productos del agro en los mercados extranjeros actualmente. Una vez cosechadas, estas bayas no deben estar más de media hora a la intemperie; se refrigeran a una temperatura de entre 5 y 6°C. Cumpliendo con estas recomendaciones, el arándano tiene un período de durabilidad de alrededor de 25 días, tiempo suficiente como para ser enviado en barco hacia el Norte. «La clave está en la contraestación -explica el profesional del INTA Guillermo Marcó-. Mayo es el mes en el cual el precio del arándano trepa a su punto más alto en Estados Unidos. Los tiempos de cosecha que se darían en la Comarca Andina sumados al tiempo que tomaría llegar vía marítima hasta allí coincidirían bastante con ese momento.» Advierte, sin embargo, que no se pueden perder de vista tres claves para lograr buena rentabilidad: una alta productividad, un manejo eficiente y bregar por una calidad superior. Jorge Pazos, quien además es miembro de la Cooperativa Grupo Arándanos Mercedes, está de acuerdo al respecto: «La fruta para exportación requiere otra visión, mirar desde un lugar más empresario.

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