8 de enero 2004 - 00:00

Bueno: mejora panorama de los productores porcinos

La disminución de las importaciones y la recomposición de la cadena de pagos alejan a los productores de porcinos del escenario crítico que atravesaron durante los '90.

Pese a que el stock actual, conformado por 2,2 millones de cabezas, es uno de los más bajos de los últimos 100 años -hubo 8 millones de cabezas en la década del '40-, la actividad porcina está dando muestras de recuperación que permiten alentar cierto optimismo.

Dos de los factores que sumieron al sector en una profunda crisis durante la década pasada -el incumplimiento con los plazos de pago a los productores y la proliferación de productos importados, especialmente desde Brasil-hoy desaparecieron del escenario. «Los plazos de pago se cumplen», dice Ricardo Moline, del establecimiento santafesino Teodelina Agroalimentos. Esta empresa vende 70% de su producción a una cadena supermercadista de Mar del Plata y el resto a jauleros, que visitan el establecimiento y se llevan los cerdos en pie. Moline ingresó en la producción porcina en 1999. Se trataba de un momento difícil: «Los precios eran bajos y había problemas para cobrar. Muchas veces los cheques venían rechazados. Hoy el super-mercado tiene un plazo de pago de entre 35 y 45 días. Y los jauleros pagan al contado», explica Moline. En cuanto a los frigoríficos, si bien Moline no trabaja con ese canal, sabe que rara vez los plazos de pago exceden los 30 o 35 días. Actualmente, las importaciones son escasas. Según el informe Agroalimentos Argentinos, elaborado por el área de Economía de AACREA, en gran parte de la década del '90 alrededor de 16% del consumo interno de cerdo correspondió a productos importados. «La importación tendió a subir hacia fines de la década, luego de la devaluación del real brasileño. Hubo una verdadera invasión», recuerda Moline. En 2002, en cambio, tras la devaluación, ingresaron al país solamente 17.000 toneladas (contra 68.000 de 2000) por un valor de 23,1 millones de dólares.

Los productores porcinos no arrojan manteca al techo pero cuentan hoy con precios razonables
. Moline señala que tanto los supermercados como los jauleros están pagando cerca de 2,44 pesos más IVA el kilo vivo. «Hoy la producción porcina es rentable para quienes hacen las cosas bien», señala Moline. En su opinión, esta producción está atravesando una revolución en productividad similar a la que protagonizó el sector avícola a mediados de los '60. De la cría y engorde a campo se está pasando a una actividad intensiva y con alta tecnología. Un factor que contribuye a obtener buena rentabilidad con los porcinos es su excelente tasa de conversión. Sólo hacen falta 2,9 kilos de alimento para producir un kilo de carne de cerdo, contra alrededor de 7 kilos de granos requeridos por el ganado vacuno.

Buen futuro

Diversos analistas ven buen futuro a la carne de cerdo en la Argentina, porque los avances genéticos permiten obtener un producto magro, en consonancia con las tendencias imperantes en el consumo. Según datos de la SAGPyA y del INTA, en los últimos años se logró disminuir 31% la grasa de la carne de cerdo, 10% el colesterol y 14% las calorías. De acuerdo con el informe Agroalimentos Argentinos de AACREA, en la actualidad se consumen 7,9 kilos de carne de cerdo por habitante y por año en la Argentina. La cifra es extraordinariamente baja si se la compara con los 76,5 kilos de Dinamarca, 65,5 de España, 43 de Taiwán y casi 40 de Polonia. Incluso en muchos países latinoamericanos el consumo es mayor: 10,6 en Brasil y 11,5 en México.

En la Argentina, sólo 8% de la carne consumida es de cerdo, contra 60% de carne vacuna y 30% de carne aviar
.

Uno de los condicionantes de ese crecimiento es el precio al consumidor final. «El proceso se encarece demasiado durante el procesamiento. La industria tendría que modernizarse a fin de lograr que la bandeja de carne porcina puesta en las góndolas tenga un costo menor», señalan los productores. En el trabajo de AACREA se explica que la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) tiene registradas 150 plan-tas faenadoras de cerdos, de las cuales aproximadamente la mitad posee habilitación de tráfico federal. Durante el año estuvieron en actividad 120 plantas, aunque 70% de la faena se concentra en diez frigoríficos. A su vez, el sector cuenta con 300 despostaderos y 330 fábricas de chacinados. El 36% de estas últimas se encuentra en el Gran Buenos Aires, 33% en Capital Federal, 17% en la provincia de Buenos Aires, 7% en Santa Fe y 5% en Córdoba.

La producción porcina argentina se orienta principal-mente al consumo interno. En 2002 las exportaciones alcanzaron las 1.126 toneladas, por un valor de 695.000 dólares
. Los productos de mayor incidencia fueron las grasas y los aceites, que representaron 92% del total exportado, y su destino principal fue Bolivia.

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