Con buen muy buen ritmo y con excelentes rindes, avanza la cosecha de trigo argentino del actual período. Salvo en algunas localidades puntuales, donde en el último fin de semana se produjeron fuertes precipitaciones con granizo, lo que hizo paralizar las tareas de recolección y, en algún caso, generó pérdidas en los lotes afectados, en general, se avanza con la trilla dentro de lo esperado. Hasta el día de la fecha, se han cosechado 5.170.000 hectáreas, lo que representa 85% del área sembrada. Comparativamente con el ciclo precedente, se había cosechado a la misma época 77% del área. En lo que respecta a las expectativas de volumen de cosecha, ya estamos lejos de las estimaciones realizadas en los días previos al comienzo de las tareas de recolección, donde se indicaba una cosecha que apenas superaría las 10.000.000 de toneladas. A este momento, se puede afirmar que la cosecha rondará las 12.625.000 toneladas de trigo. Este importante ajuste de cifras del volumen de trigo cosechado se debe a los excelentes rindes que se obtuvieron en casi toda la región productora triguera. Salvo casos aislados en el este de La Pampa, sur de Córdoba y algunos campos del sudeste y sudoeste de Buenos Aires, donde los rindes denotaron la incidencia de la intensa sequía.
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En el resto, los rindes promedio sorprendieron a los técnicos y a los propios productores. «No hay nada que hacer, el trigo es carne de perro...», comentaba con satisfacción un productor de la localidad de Tres Arroyos, sur de Buenos Aires. Y, por lo visto, la seca no permitió la aparición de plagas que hicieran estragos en el cereal. Pero la falta de agua, a pesar de generar buenos rindes por hectárea, trajo aparejados serios inconvenientes en la calidad comercial de los trigos. Es una característica de la mayoría que la proteína apenas llegue a los 11 puntos porcentuales exigidos como base en los parámetros dispuestos por las cámaras arbitrales y con bajos niveles de gluten. Esto genera importantes inconvenientes en el momento de realizar las transacciones, más siendo con destino a la exportación.
Por eso es que los exportadores, por estos días, se encuentran con poco interés de concretar negocios de trigo, ya que se encuentran con un panorama complicado, donde las discusiones por la calidad serán tema de todos los días. En el caso de los puertos del sur bonaerense -Necochea y Bahía Blanca-, en estos momentos no hay posibilidad de descargar un solo camión con trigo. Los silos y elevadores de las terminales portuarias se encuentran abarrotados de trigo, y no existen nominaciones de vapores de gran volumen que puedan aliviar la falta de espacio en los puertos.
Es así como muchos productores que no realizaron sus ventas en los mercados institucionalizados -como el MAT o el Rofex-y las hicieron en el mercado libre -mercado forwards-se encuentran con la situación de que, si no entregan la mercadería, no pueden cobrar los mencionados contratos. Esta falta de cupos para la descarga se origina por la falta de ventas de trigo al extranjero.
En los últimos 15 días, no se realizó ni un solo negocio de exportación del cereal, y eso que nuestros vecinos brasileños este año tendrán que importar -a pesar de su buena cosecha-más de 5 millones de toneladas de trigo, siendo el nuestro el más apropiado por diversas razones, como los fletes, la cercanía, la agilidad de los negocios y el conocimiento de la calidad. La Argentina lleva vendidas hasta el momento 2.550.000 toneladas de trigo al extranjero.
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