7 de octubre 2002 - 00:00

Buscan recursos para permanecer en el campo

Los productores agrarios y sus cooperativas soportan contingencias de alto riesgo a causa de las calamidades que vive el país. Las instituciones oficiales han decaído en su funcionamiento, y no se confía en la existencia de la protección adecuada al derecho de propiedad ni en el respeto al cumplimiento de los contratos. En estas circunstancias, nada se puede esperar del servicio bancario, que otrora fuera el principal medio de ahorro y crédito, y también, el sistema de cobro y pago más difundido. La situación de los bancos los ha llevado al incumplimiento, la coerción y el abuso por la vigencia del mal llamado «corralito» bancario, creado por el Estado para salvarlos del colapso, en desmedro del público usuario. Para colmo de males, ya está de nuevo presente la inflación que corroe precios y salarios como una enfermedad incurable de la economía. Esta situación está obligando a la comunidad de la producción y el trabajo a buscar resguardos personales para la protección de bienes y familias.

• Protección

El mundo agrario busca protección de bienes, retornando al antiguo sistema de guardar cosechas en las chacras propias. De esta manera, se reduce al mínimo posible la tenencia del dinero circulante, afectado por la inflación y el caos monetario desatado por las cuasi monedas emitidas, sin respaldo, por Nación y las provincias. Como evidencia de la nueva forma de operar en el campo, basta conocer que 40% de la soja cosechada este año aún permanece en las chacras sin vender. El productor se defiende por sí mismo de un marco económico que no le ofrece instrumentos alternativos a la tenencia física del producto de su trabajo.

El acto defensivo del productor es eficaz en cuanto a inmediatez y oportunidad, pero, fuera de la contingencia, no es sustentable en el tiempo, por lo que es necesario buscar la forma de asegurar los efectos favorables de la tenencia física, eliminando gran parte de las secuelas negativas. Lo que hasta ahora se conoce como la entrega de mercadería en depósito o con precios a fijar es una franja del mercado de granos muy importante, pero sin normativas específicas y sin ningún régimen institucional de carácter general, como lo son el Mercado a Término y las opciones de precios. El sistema cooperativo tiene la fuerza interior suficiente como para crear un régimen moderno y eficiente para cubrir esa franja del mercado. Sus técnicos están estudiando un método de recepción de granos con precio a fijar, que ofrecerá normativas claras, retributivas y garantizadas para reemplazar la tenencia física en los silos bolsa, en las chacras o silos de campaña. Al recibo de la mercadería, la entidad receptora emitirá un certificado para el productor, garantizado por un fideicomiso, que acreditará la propiedad y será transferible y apto para un mercado secundario de títulos.

Con este sistema, el productor mantiene los beneficios de la propiedad, la calidad, el valor actualizado del producto y el plazo de fijación de precio. Quedarán eliminadas las indefiniciones de los convenios improvisados, las confusiones en los plazos de espera, los costos imprevistos y los riesgos no calculados. También, los costos de la tenencia del producto en chacra, comenzando por la inversión del llamado silo bolsa, los seguros cubriendo siniestros, pérdidas de calidad, mermas, gastos de conservación y los riesgos contingentes (robos y daños personales). Si el espíritu transformador cooperativo abre paso a este nuevo servicio, una vez más el régimen solidario será precursor de una nueva etapa de la economía agraria, renovando métodos e innovando sistemas. Se continuará así concretando las posibilidades de la fuerza interior del mundo agrario que desde los primeros años del siglo pasado se adelantó a los acontecimientos levantando, por medio de las cooperativas, los primeros elevadores portuarios y de campaña privados, continuando luego con fábricas de aceites y derivados y culminando con la construcción realizada por las cooperativas de los primeros puertos marítimos y fluviales privados.

Estamos en tiempos de adversidad, pero las posibilidades de la fuerza interior del mundo agrario y sus cooperativas hace posible sobreponerse al infortunio general, con transformaciones operativas que responden a las circunstancias y se adelantan a las demandas de servicio.

(*) Ex presidente de la ACA y Coninagro.

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