El área dedicada a la siembra de maíz 2002/'03 disminuiría 10% en relación con la utilizada el ciclo anterior.
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El área de siembra de maíz será de 2.596.000 hectáreas contra los 2.885.000 hectáreas del año pasado. Al realizar un cálculo de la posible producción de maíz, se puede estimar que ésta llegue a 12.456.000 toneladas.
En relación con el período precedente, este volumen de producción es 14% menor, ya que el año pasado se cosecharon 14.363.000 toneladas.
Estas predicciones de cosecha se realizan descartando que el clima se mantenga en condiciones óptimas, y que permita una correcta evolución de los cultivos. También se estima que el área de maíz que no será cosechada sea un poco inferior a la de años anteriores, previendo que queden alrededor de 520 mil hectáreas sin levantar. Por lo general, esta área no se cosecha por problemas climáticos o porque se utiliza el maíz como alimento en «planta» para el ganado vacuno, o porque cuando avanza la evolución del cultivo, se decide no entrar con las cosechadoras porque la calidad o los rindes pueden hacer que el negocio no sea rentable.
Al día de la fecha se lleva sembrado 86% de las hectáreas previstas en el país. En Buenos Aires, terminó la siembra del maíz de primera, con un excelente desarrollo evolutivo. En Entre Ríos faltan sembrar todavía varios lotes, al igual que en la provincia de La Pampa y Córdoba. «Los lotes que están nacidos están 'espectaculares'...», decía un satisfecho productor de Pergamino, noroeste de Buenos Aires.
Y muchos no desean manifestar abiertamente este optimismo, ya que se teme por la ocurrencia de tormentas fuertes con gran caudal de precipitaciones y granizo, hecho que se viene reiterando, en concordancia con lo pronosticado por los especialistas del clima. Recordemos los desastres que ocasionó este tipo de tormentas en muchos lotes de trigo, en zonas del norte y sur de Buenos Aires, centro sur de Córdoba, y este de La Pampa. Del clima dependerá también cuánto maíz de segunda se realizará en este ciclo. Este tipo de maíz -menos rendidor y de menor calidad- se ha difundido como una variable válida de producción en zonas que toleran este doble cultivo. Muchos productores, que en su momento decidieron dejar de hacer trigo y también disminuir el área de siembra de maíz, se encuentran «lanzados» a aumentar fuertemente las hectáreas dedicadas a la soja. Y esto se nota al recorrer el interior, donde solamente se habla de lo que ocurre con los mercados de esta oleaginosa y de las posibilidades de adquirir bienes -de todo tipo-por canje de granos, siendo la vedette la soja. En tanto el mercado nacional de maíz se encuentra en un letargo muy particular, ya que todos los operadores -nacionales e internacionales-descuentan la disminución de producción maicera de la Argentina, el mercado se encuentra en una meseta, que por el momento parece no fuera a dejar.
• Sin riesgo
Lo que llama la atención es el posicionamiento de los exportadores, que se encuentran con compras por los mismos volúmenes que han vendido al extranjero. Es decir, no quieren correr ningún tipo de riesgo. Prefieren ir calzando las ventas con compras y evitar feas situaciones de incumplimientos si tienen que salir a las apuradas a comprar lotes de maíz, que quizá luego no encuentren disponibles. Debemos considerar también que la situación actual de los productores agropecuarios argentinos es bastante distinta de la de años anteriores.
Ahora sí, la verdadera decisión de venta pasa por los productores, quienes todavía tienen mucho grano en sus silos, sin apuro para concretar las ventas. Esto será un hecho para tener en cuenta en el momento de la cosecha, donde nos podríamos encontrar con que el aluvión de ventas que generalmente ocurre en esa época esta vez no se dé.
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