El ranking de todas las empresas que importaron carnes porcinas a la Argentina muestra que los países de origen son Brasil, Chile y Dinamarca. El total de estas importaciones equivale aproximadamente a 50.000 cerdos, que no se compraron en el país y que serían el resultado de la producción mensual de 30.000 madres.
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En estos datos no está la importación de fiambres, que daría una cifra muy superior a la cantidad de animales que no se compraron en el país.
El viernes pasado, en Oncativo, Córdoba, terminó una serie de asambleas convocadas por FAA, CRA, Coninagro y AAPP, que comenzaron en Chañar Ladeado, Santa Fe y continuaron en Junín, Buenos Aires. En las asambleas se votaron distintos puntos para accionar ante las provincias y la Nación. En distintas alocuciones se habló de los subsidios de la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, Chile etc., y de que estas regiones y países tenían problemas sanitarios.
También se dijo que ellos nos «están llenando de carne», y este último punto aclarado en las asambleas es importante desarrollarlo. Ningún país del mundo, por más que quisiera, podría vender nada de carne porcina a nuestro país, si no existiera alguien que compra y los que compran son «empresarios argentinos», y esto es lo que salta a la vista.
No los culpemos a la U.E., EE.UU., Chile, Brasil de vendernos, ellos son coherentes con sus políticas de proteccionismo en defensa de sus productores y aplican una agresiva campaña de exportaciones facilitada por prebendas, subsidios, dumping, etc.
En la reunión mantenida con los brasileños a fines de 1999 para analizar la posibilidad de una cupificación, ellos plantearon esto muy clara-mente: «Nosotros les vendemos porque ustedes nos compran...», y los que compran están en listado de este mismo boletín y, salvo el caso de Comercializadora Argesuper de la firma Superpollo de Chile, el resto son empresas argentinas que apuestan a mantenerse con el abastecimiento exterior de carne porcina. Estamos convencidos que todo el sector porcino crecerá cuando la apuesta se realice a la producción nacional, logrando una independencia del mercado externo, situación hoy que no sólo demuestra lo contrario, sino que además condiciona el crecimiento.
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