Comercio: cambios no son necesarios
Esto no es siempre debidamente valorado, lo que puede dar origen a conceptos deformados en torno de la realidad y crear opiniones propicias para inducir innovaciones o cambios en sistemas y procedimientos que para el caso de la comercialización de granos no son necesarios ni convenientes. Es posible que muchos ignoren que las modalidades de comercialización de los cereales y oleaginosos no son las mismas que las vigentes para otros tipos de producción, también del campo, como pueden ser las frutas, las hortalizas, las flores o la hacienda y la carne. Para los cereales y oleaginosos funcionan las Bolsas, Mercados de Cereales a Término y Cámaras Arbitrales, que hacen factible la concentración de la oferta y la demanda. Por lo tanto, la transparencia en los precios permiten coberturas razonables respecto de las oscilaciones en los valores de los productos. Además, las Bolsas de Cereales reúnen, en asociación libre y voluntaria, prácticamente todas las manifestaciones de la actividad del sector y las expresiones de sus distintas etapas, desde la producción y elaboración hasta los aportes técnicos y científicos, pasando por el acopio y la distribución; el corretaje y la comisión; la industria, el comercio y la exportación, lo que garantiza las condiciones más arriba referidas y la función armonizadora de la competencia.
Quien quiera que sea puede consultar diariamente los precios del país y del mundo, por mercado y por especie. Los productores saben que la natural dispersión de su oferta queda subsanada por la concentración de la operatoria, de manera que son cada vez más los que advierten las ventajas de operar en Bolsas y Mercados. Los compradores saben que el Mercado a Término puede cubrir razonablemente respecto del futuro. Y la intermediación cumple funciones insustituibles en un marco de seguridad y buena fe.
(*) Presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires


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