10 de enero 2005 - 00:00

Cómo impacta en productores nueva norma para vender trigo

Las modificaciones en los parámetros comerciales que se implementarán en los próximos ciclos obligan a considerar especialmente la calidad del grano por producir para evitar pérdidas de ingresos. La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) preparó un informe que permite identificar cómo impactará el nuevo estándar de trigo en los productores. Presentamos una síntesis del estudio.

Cómo impacta en productores nueva norma para vender trigo
Las modificaciones al estándar comercial del trigo pan que instrumentó recientemente la SAGPyA, podrían afectar el bolsillo de los productores si no se consideran los nuevos parámetros de calidad de aquí a la próxima cosecha.

Si la norma entrara en vigencia hoy
y se aplicaran las bonificaciones y descuentos previstos (sin evoluciones en el comportamiento de los productores), los cambios acarrearían pérdidas de ingresos por 11,7 millones de dólares para el sector primario, según los resultados de un trabajo que elaboraron Carlos Poulier y Ricardo Negri, técnicos del área de Economía de AACREA, atendiendo a un pedido de la Comisión de Agricultura del Movimiento.

«Por eso es importante que los productores sean conscientes ahora y que evalúen la calidad del grano que producen para mejorar en vistas al próximo ciclo», advirtió Negri, y agregó que, «lejos de ser una regulación que apunte a perjudicar al sector, el objetivo es mejorar y adecuar el estándar del trigo argentino al internacional y, en especial, al brasileño para ser más competitivo, obtener mejores condiciones de negociación en los mercados y, de alguna manera, mejorar la imagen externa del trigo de nuestro país».

• Granos

La resolución de la SAGPyA modifica el estándar de comercialización de trigo sobre dos aspectos fundamentales que hacen a la calidad del grano: el contenido de proteína y las tolerancias en granos quebrados y cuerpos extraños.

En una primera etapa, la norma tendrá vigencia para operaciones de entrega que se efectúen a partir de octubre 2005. El segundo tramo de la norma se implementará en octubre 2006.

En relación con la proteína, se aumentan en forma gradual los castigos para la mercadería que se clasifique por debajo del nivel de 11%, y se mantiene la bonificación de 2% para los trigos con alto contenido proteico, por encima de 11%. Con respecto a los granos quebrados y cuerpos extraños, también se reducen las tolerancias en todos los grados (1, 2 y 3).

En la actualidad, los productores que acceden al Grado 1 reciben una bonificación de 1%. Los que llegan al Grado 2 no perciben bonificaciones ni descuentos y los que están en Grado 3 sufren un castigo de 1,5%.
Con el nuevo estándar, el Grado 1 recibirá una bonificación de 1,5% y el Grado 3, un castigo de 1%. El Grado 2 no sería objeto de bonificaciones ni descuentos.

«Por ejemplo, si hoy un productor tiene 0,5% de cuerpos extraños está muy al límite, porque la tolerancia va a ser 0,2 a partir de octubre 2006 para seguir siendo Grado 1. Pero si está en 0,2% es muy probable que lo mantenga y esto significa un premio. Si sigue en Grado 1, antes le bonificaban 1% y ahora 1,5», explicó Negri.

• Rebajas

Las subregiones trigueras más afectadas por la modificación del estándar serían la I y II Norte, que pasarán de Grado 1 a Grado 3, en función de la mercadería que producen. Esto significaque pasan de recibir un sobreprecio de 1,5% a sufrir una rebaja de 1%.

Las subregiones III y V Sud no se verían afectadas por el cambio. Una situación especial tiene la subregión V Norte que en el primer año tiene una leve bonificación porque el promedio zonal sigue siendo Grado 1 y los descuentos por el menor contenido proteico no son tan grandes. Pero, a partir de 2006, cuando se ajusten las marcas el descuento pasaría a ser más importante.

Las proyecciones anteriores resultan de las bonificaciones o descuentos que se aplicarán según el estándar vigente en cada etapa prevista por la norma ( octubre 2005 y octubre 2006) y de la calidad comercial promedio de cada subregión triguera en las últimas tres campañas (ver cuadro 1). Esta información surge de los muestreos que realizan anualmente distintas instituciones públicas y privadas, entre las que figuran las Bolsas de Cereales, Cámaras Arbitrales, exportadores, acopiadores, INTA, SAGPyA y Chacra Experimental de Barrow, entre otras.

Surge así que, por ejemplo,
en la Subregión I los productores de trigo facturan actualmente 83,82 millones de dólares. Pero si se aplica el nuevo estándar a partir de octubre 2005, y los agricultores no modifican la calidad de sus trigos, dejarían de percibir 0,81 millón de dólares, ya que las bonificaciones bajarían de 3,73 a 2,73% (ver cuadro 2).

Asimismo, con la plena vigencia del nuevo estándar a partir de la cosecha 2006/'07, esta subregión percibiría 1,62 millón de dólares menos que con los parámetros actuales. En el ciclo 2006/'07, el impacto total para la región triguera alcanzaría 11,73 millones de dólares, que deberían ser restados de los 1.299 millones de dólares que ingresan al bolsillo de los productores en la actualidad. El parámetro de mayor impacto en los descuentos del trigo, según determinó el trabajo de AACREA, sería el de granos dañados (zonas I, II Norte, V Norte y el Norte del país), seguido por cuerpos extraños (II Sud, III, V Sud) y el contenido proteico (zona IV). Es importante destacar que algunas de estas regiones presentan variaciones interanuales muy pronunciadas en cuanto al porcentaje de cuerpos extraños (como sucede en las subregiones II Sud y III) y granos dañados y quebrados ( subregiones III, II Sud y V Norte).

• Precios

Además de evaluar el impacto negativo que tiene el cambio de estándar en los ingresos de los productores, el trabajo de AACREA destaca la necesidad de incrementar la calidad del trigo argentino para mejorar la imagen ante los consumidores internacionales, atender sus demandas y obtener mejores precios. La Argentina es el quinto exportador mundial de trigo. Pero esa posición es muy diferente respecto de los demás actores, ya que su única estrategia de diferenciación es bajar el precio del producto. En la actualidad, el trigo argentino tiene un diferencial negativo de alrededor de 30 dólares por tonelada con respecto a los trigos blandos de EE.UU., y de unos 50 dólares en comparación con los trigos duros del mismo origen. «La percepción del trigo argentino es mala, en cuanto a su uniformidad y calidad intrínseca. De los cinco grandes exportadores, somos percibidos como los que tienen trigos más sucios y eso incluye granos quebrados, dañados y cuerpos extraños», subrayó Negri.

El productor representa el eslabón más afectado de la cadena, debido a la falta de adecuación a los estándares internacionales de calidad.


De cara al futuro, el informe sostiene que «es importante que los productores valúen los materiales genéticos a utilizar, las estrategias de fertilización y otras que se definen en cosecha y poscosecha».

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