La existencia de un foco de aftosa en Paraguay fue confirmado por la comisión técnica de la Cuenca del Plata, al término de la visita realizada al vecino país. Los sanitaristas, que recomendaron mantener los controles sobre el tránsito fronterizo de productos pecuarios, señalaron que las autoridades paraguayas no atendieron la emergencia con los procedimientos establecidos en la región para estos casos, y les sugirieron que se atengan a la normativa internacional.
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La ratificación de la sospecha de fiebre aftosa y el cuestionamiento de la actuación de los controles sanitarios paraguayos están contenidos en el informe final y conclusiones de la comisión técnica multinacional, que entre el lunes y el viernes pasado estuvo trabajando en territorio guaraní para comprobar la presunción de un brote aftósico en su frontera con Brasil. El acta está firmada por los representantes de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Uruguay, que integraron la comisión que inspeccionó la zona en alerta sanitario.
En el primer punto de las conclusiones, los expertos de la Cuenca del Plata afirmaron que «no se puede descartar que hubo presencia activa de fiebre aftosa en la propiedad San Francisco», un establecimiento de la localidad de Corpus Christi, en la frontera entre Paraguay y Brasil, dedicado a la cría de bovinos de raza índica -Nelore- donde se detectó la enfermedad. En segundo lugar aseguraron que el «SENACSA (organismo sanitario nacional de Paraguay) no atendió la sospecha de fiebre aftosa con la eficacia técnica establecida en los procedimientos del Manual de Atención de un foco de Fiebre Aftosa del Convenio Cuenca del Plata, así como en el cumplimiento de las acciones de interdicción y las medidas de control posteriores».
Como corolario de su inspección, la comisión recomendó «mantener el estado de sospecha relativo a la propiedad índice, Estancia San Francisco, localizada en Corpus Christi, Paraguay, hasta no tener resultados de laboratorio y/o evidencias epidemiológicas que descarten, y mantener la interdicción en el Sitio Boa Vista, en Sete Quedas, Brasil (ubicado al otro lado de la frontera con Paraguay), mientras se ejecutan los exámenes de laboratorio». Asimismo solicitó que «las autoridades competentes de Paraguay y Brasil, con el apoyo de Panaftosa, establezcan dentro del convenio de frontera existente un programa de actividades conjuntas que contemple la vigilancia epidemiológica, la microcaracterización de riesgo y la atención conjunta de notificaciones de sospechas de enfermedades vesiculares».
En este sentido, la Sociedad Rural Argentina (SRA) afirmó que «la autorización del ingreso a territorio nacional de productos provenientes de Paraguay con riesgo de contagio de fiebre aftosa para los rodeos argentinos es una imprudencia que no se justifica bajo ningún acuerdo diplomático». «No entendemos bajo qué acuerdos diplomáticos se sigue permitiendo imprudentemente el ingreso a nuestro país de mercadería con altas probabilidades de contagio de fiebre aftosa a nuestros rodeos», destacó la entidad que preside Luciano Miguens. En igual sentido se pronunció la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) que agrupa a los cooperativistas, alertando sobre el riesgo de anteponer «criterios diplomáticos a razones estrictamente sanitarias» para evaluar las relaciones con el vecino país.
Las declaraciones de ambas entidades se difundieron después de que los presidentes de las cuatro organizaciones nacionales del agro, las dos mencionadas más Federación Agraria Argentina (FAA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), solicitaron al ministro de la Producción, Aníbal Fernández, «mayor firmeza para controlar la frontera sanitaria con Paraguay».
Por su parte, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC) expresaron su preocupación y recomendaron a las autoridades argentinas «el máximo rigor en materia de contralor sanitario, no sólo para salvaguardar el status alcanzado por el país, sino también la imagen positiva en materia de seguridades ofrecidas a nuestros productores y clientes en el exterior». Asimismo subrayaron que «no se deben poner en riesgo los progresos alcanzados y tampoco hemos de permitir que prime sobre lo sanitario, cuestión política o diplomática alguna».
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