Londres (AFP) - Las cadenas de gran distribución británicas explotan con éxito el negocio de la alimentación orgánica tras los escándalos de la «vaca loca» y la contaminación del salmón de criadero.
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Todo un signo de los tiempos, la conferencia sobre la agricultura biológica en Gran Bretaña, que reunió a especialistas en Cirencestire (Gloucestershire, oeste de Inglaterra), recibió el apoyo financiero de Sainsbury's, una de las cadenas de supermercados más importantes del país.
Según un estudio de la Asociación de Tierras Cultivables (Soil Association), los supermercados distribuyen 74% de productos orgánicos, de los cuales 17% son vendidos por tiendas independientes, y 9% en granjas. «Los supermercados están obligados de todas formas a importar la gran mayoría de sus frutas y hortalizas orgánicas, puesto que solamente 3% de las tierras cultivables británicas son consagradas a este tipo de agricultura», explicó una portavoz de Soil Association.
Iceland, el supermercado que se pasó al «todo orgánico» compró un poco menos de la mitad de los cultivos biológicos mundiales (40 por ciento) para responder a una demanda creciente.