Crece la importancia del cooperativismo en el agro
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Con nuevos servicios y normas institucionales innovadoras, las cooperativas agrarias fueron partícipes de la transformación social, económica y tecnológica
El productor agrario siempre conservó sus propios medios de producción y lo entregó para el comercio cooperativo en busca de la mayor fuerza de negociación.
Pero en las décadas del '40 y '50 emprendieron el proceso de industrialización, comercialización y exportación de cereales, oleaginosas y leche, instalándose la más importante red de fábricas de productos lácteos del país con marcas acreditadas en todo el mundo.
Desarrollo
En las décadas del '60 y '70 las operaciones de exportación de granos entre las cooperativas argentinas, las cooperativas japonesas y el ente estatal de la Unión Soviética ampliaron los mercados del comercio exterior argentino, dada la significación de la operatoria cooperativa.
En las décadas del '70 y '80, en plena época inflacionaria, cuando el capital cooperativo se iba licuando con perjuicio para los socios por el valor fijo de las cuotas sociales, las cooperativas agrarias montaron fábricas de productos balanceados y semilleros cooperativos con laboratorios de investigación y la obtención de nuevas variedades de trigo, maíz, girasol y sorgo.
En las décadas del '80 y '90 en el punto máximo de la inflación, pese a la destrucción del valor nominal del capital cooperativo, las cooperativas agrarias recuperaron y modernizaron la red de elevadores de la que habían sido despojadas hacía 50 años; construyeron puertos de embarque de granos, marítimos y fluviales, y se transformaron en exportadoras de primer nivel, embarcando la producción propia y la de terceros.
En plena década del '90 y con la desaparición de la Junta Nacional de Granos y su Resolución Nº 1.825, quedó sin garantía de entrega el pago de granos en depósito del vendedor. La operatoria no tuvo financiamiento hasta que el cooperativismo agrario creó su propia garantía basada en la confianza de su cumplimiento, su solvencia y su patrimonio. El Certificado de Garantía (C.D.G.) resolvió un problema financiero grave en el comercio de granos cooperativo. Ya en la última década ante la falta de adecuación del marco legal que rige desde hace 28 años, se presentó a la Honorable Cámara de Diputados un proyecto de ley de cooperativas agrarias más acorde con las características de la actividad y de la idiosincrasia de sus asociados.
Cuotas
El marco legal que rige desde hace 28 años sostiene un valor fijo de las cuotas sociales que integran el capital cooperativo. Durante la inflación esta norma hizo perder el valor de rescate a los socios que querían recuperar su capital.
A la inversa, en la actualidad esa misma norma implica un riesgo para la estabilidad patrimonial de las cooperativas. El valor fijo de las cuotas sociales, estando en deflación, como en la época presente, representa un gran revalúo que no responde a la realidad de los activos correspondientes.
No obstante esas circunstancias, normativas que traban el manejo de la capitalización, las cooperativas agrarias han realizado reformas institucionales que permiten garantizar la estabilidad de su patrimonio neto, sin perjuicio para los asociados, quienes mediante nuevos sistemas de certificados transables, mejoran la efectividad de sus aportes de capital.
El cooperativismo agrario vigente tiene un recorrido marcado por las innovaciones y transformaciones de las que ha sido iniciador, garantizando con ello su supervivencia y crecimiento en todas las épocas de crisis.
Sigue avanzando con un marco asociativo constituido por pequeños y medianos productores que son empresarios que necesitan y reconocen la utilidad del capital, sujeto a la voluntad del hombre.
Las cooperativas agrarias quieren actuar plenamente en la sociedad, para evolucionar y adelantarse con las respuestas requeridas por la crisis, preservando su identidad solidaria y democrática.


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