11 de octubre 2004 - 00:00

Debe luchar Australia para mantener liderazgo en carnes

Un panorama complicado se le presenta a Australia para el año próximo. El acecho de Brasil como líder en exportaciones de carne vacuna, con precios internacionales menores -y calidad dispar-, afecta el desarrollo de este país que supo encabezar las preferencias de los principales demandantes del mundo. Asimismo, el arrastre de problemas de sequía y barreras comerciales frenan su expansión. Interesante recopilación del área de mercados ganaderos de la SAGPyA.

Debe luchar Australia para mantener liderazgo en carnes
Las perspectivas para las ventas australianas de carne vacuna, tanto al mercado local como al extranjero, son muy buenas, debido a su estatus de país «libre de fiebre aftosa», a la imagen de seguridad que poseen y al creciente interés en la carne vacuna.

Sin embargo, la carne vacuna australiana debe continuar enfrentando grandes desafíos: recuperarse de la sequía, mantener el posicionamiento favorable que tiene la carne australiana como limpia y segura, consolidar y utilizar completamente esta ventaja, combatir las barreras técnicas al comercio y atenuar la amenaza de la carne de Brasil y, posiblemente, de productos de la India y de China.

En el corto-mediano plazo, los requerimientos de importación de Norteamérica y del norte de Asia en lo referente a la aftosa se mantendrían sin cambios, por lo que esto continuaría aislando a Australia de la competencia más importante. Los mercados de carne vacuna libres de aftosa continuarían siendo manejados por el desenvolvimiento de la BSE en EE.UU., por el crecimiento en la demanda de carnes rojas, particularmente en Australia y EE.UU., y por la restringida oferta, al menos por los próximos 2 o 3 años.

Fuera del mercado libre de aftosa, el mercado de la carne vacuna continuaría siendo afectado por los productos más económicos provenientes de Sudamérica e India, con los cuales Australia no puede competir
.

• Desestabilización

La respuesta de los precios del ganado a la fuerte demanda de exportación durante la primera mitad de este año no ha sido la esperada, ya que el valor del novillo se mantuvo igual o por debajo de los niveles anteriores a la suspensión de EE.UU. en el comercio.

El alza inicial en los precios del ganado australiano que se dio luego de la suspensión de los embarques estadounidenses no duró demasiado, y los precios cayeron todo lo que habían aumentado, y más, en febrero. Sin embargo, la sólida demanda doméstica, una mejor temporada, los menores precios de los granos y la mayor demanda de terneros de feedlots para abastecer el mercado japonés y coreano, hicieron aumentar el Eastern Young Cattle Indicator (EYCI) 10% con respecto a 2003. La baja en el porcentaje de hembras en la faena y el sostenido aumento en los precios del ganado en EE.UU. ocasionaron también un aumento de 10%, respecto del primer semestre, en el valor del ganado australiano.

Como todavía es incierto el momento y el modo en que se reabrirá para EE.UU. el mercado en el norte de Asia, pronosticar qué ocurrirá con los precios del ganado y carne vacuna no ha sido una tarea sencilla. Los mismos se mantendrían altos, y por encima de los niveles de años anteriores, mientras que EE.UU. permanezca fuera de los mercados de Japón y Corea.

El nivel de los precios y el de la demanda de carne australiana también dependerán de los requerimientos que los mercados japonés y coreano le fijen a EE.UU. para la reapertura del mercado, y también dependerá de que estos requerimientos de importación se le apliquen o no también a Australia
. Asumiendo que estos requerimientos no restrinjan demasiado la posibilidad de que EE.UU. sea proveedor, es de esperarse que este país monte una agresiva campaña para recuperar rápidamente su participación de mercado. Esto dejará a Australia compitiendo con un vigoroso competidor por un menor número de consumidores de carne vacuna (ya que los consumidores que comenzaron a adquirir carnes alternativas no se recuperarán automáticamente).

• Competencia


Debido a este incremento en la competencia los precios del ganado y la carne vacuna caerían luego del reingreso de los productos estadounidenses.

En los próximos años, Australia debería retener una mayor participación de los mercados coreano y japonés, y recuperar su participación en la demanda global de importaciones en los próximos tres o cuatro años. Con respecto a la demanda doméstica australiana, la misma debería continuar con su reciente incremento. Se espera que el consumo doméstico de carne vacuna vuelva a expandirse a partir de 2005, debido al crecimiento de la demanda del consumidor y a un leve descenso del precio al por menor de la carne. En 2005, esta expansión estaría asistida por un debilitamiento de la demanda de exportación, asociada al regreso de la competencia de
Estados Unidos.

Una serie de factores negativos recientes podría refrenar los precios del ganado australiano;
los mismos incluyen la intensa competencia de la carne vacuna proveniente de Sudamérica y de India, un dólar fuerte, y el reducido número de consumidores globales de carne vacuna (al menos en el corto plazo) debido a las últimas apariciones de BSE y a las interrupciones en el mercado.

Asumiendo un futuro fortalecimiento del interés del consumidor en la carne vacuna, un recupero de la oferta y unos precios más bajos del ganado y la carne, el consumo per cápita podría acercarse a los 40 kilogramos en el año 2008.

En tanto,
las exportaciones de ganado en pie han continuado su declive luego del récord alcanzado en el año 2002, cayendo casi en 100.000 cabezas o 23% en la primera mitad de 2004. Esto se debió principalmente a los altos precios del ganado, a un elevado dólar australiano y a una fuerte competencia de las carnes importadas. Para este año se espera una caída total de 23% para las exportaciones de ganado en pie, siendo las mismas de 600.000 cabezas, el menor volumen desde el año 1995.

En el año 2005, una disminución de la competencia en el comercio de la carne, unos menores precios del ganado australiano y un recupero en las economías asiáticas permitirían un recupero de 8% en las exportaciones de ganado en pie de Australia, alcanzando las 650.000 cabezas aproximadamente.

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