16 de abril 2008 - 00:00

Declina lechería en Buenos Aires

Cada vez desaparecen más productores tamberos; hace 10 años funcionaban 5 mil establecimientos en la provincia de Buenos Aires y hoy quedan, según CARBAP, sólo 2.497. La razón es lógica: «La actividad no es rentable y los productores se vuelcan a la agricultura». Lo peor es que muchos analistas del sector ya adelantan que «no habrá leche para cubrir el mercado interno durante el otoño-invierno y si la Argentina continúa con esta política lechera se llegará, incluso, a importar el producto».

El diario «Hoy», de La Plata, sostuvo: «Se produce menos leche, pero los niveles de consumo se mantienen inalterables. Ecuación matemática: a menor producción, menor disponibilidad, similar demanda y mayor precio».

Muchos tamberos deciden mandar sus vacas al matarife y cambiar la productividad. «Hacemos patis con los animales que proveen el alimento fundamental para los niños», así de gráfica es la descripción que realizan diversos productores de la provincia de Buenos Aires.

Otros, empujados por el boom sojero, arrendaron sus campos o directamente sembraron. Ambas situaciones son más rentables, sobre todo para el pequeño tambero.

«El mismo gobierno que hoy desalienta la siembra de soja nos llevó a esta situaciónde colapso en el sector», opinan los Productores Autoconvocados de Bavio, una de las localidades lecheras por excelencia de la provincia.

La producción tambera es de las que emplean mayor mano de obra en forma directa, por las particularidades del negocio. Entre el personal del tambo y de la industria, en la provincia hay más de 20 mil personas trabajando, según cálculos del Ministerio de la Producción bonaerense.

En diciembre pasado, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, les exigió a las empresas que paguen 10 centavos menos por litro al productor. El objetivo era detener el alza del precio. Cabe recordar que en diciembre es cuando, generalmente, los tamberos deciden la inversión que realizarán para la futura producción.

El productor, a su vez, es el menos beneficiado de toda la cadena de comercialización. Las empresas le pagan alrededor de 85 centavos -muchas veces menos-por el litro que luego en góndola o en mostrador no se consigue por menos de $ 1,50.

Finalmente, importar leche es carísimo. Históricamente, la tonelada de leche en polvo salía 1.500 dólares, hoy supera los 5 mil euros. Todavía no se llegó a esta situación, pero la paradoja bien argentina se está dibujando: en el país de las vacas, falta leche.

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