12 de octubre 2025 - 15:59

Del remate al algoritmo: la historia del ingeniero que digitalizó el negocio ganadero

Heredero de una familia de tradición agropecuaria, un joven ingeniero industrial decidió llevar la compraventa de hacienda al siglo XXI. Su plataforma ya operó más de 3,5 millones de cabezas y revolucionó una de las actividades más antiguas del país.

La historia de Emilio Herz condensa una lección que el propio campo argentino parece haber entendido: la innovación no está reñida con las raíces.

La historia de Emilio Herz condensa una lección que el propio campo argentino parece haber entendido: la innovación no está reñida con las raíces.

En un país donde el campo es símbolo de identidad y motor económico, la palabra “remate” sigue evocando tradiciones centenarias: el mate compartido, la voz del martillero, la confianza entre productores. Pero para un joven ingeniero industrial llamado Emilio Herz, esas mismas escenas también revelaban un punto de inflexión: la necesidad de un cambio.

Hijo de una familia de larga trayectoria ganadera, Herz creció entre jaulas, subastas y terneros. Su padre, Alberto Herz, lideró durante años la consignataria Pedro Genta y Cía en el histórico Mercado de Liniers. Esa herencia marcó su mirada, pero también le mostró los límites del sistema. “Veía que la tecnología podía darle al productor más control, previsibilidad y mejores condiciones comerciales”, recuerda hoy.

En 2008, mientras estudiaba en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), empezó a imaginar un modelo distinto: uno donde las transacciones no dependieran de llamadas ni distancias, sino de datos y confianza digital. Dos años después, esa intuición tomó forma bajo el nombre deCampoaCampo, una plataforma web que buscaba unir compradores y vendedores de hacienda con un clic.

“Recuerdo que al principio vendíamos una jaula y lo festejábamos como si fuera un gol en la final del mundo”, cuenta Herz, sonriendo.

Lo que comenzó como una apuesta casi artesanal, con apenas 200 cabezas semanales, se transformó en una operación nacional. Hoy, más de 150.000 usuarios registrados y 5.000 empresas activas forman parte de un ecosistema que movió en 2024 más de $300.000 millones y 3,5 millones de cabezas.

La empresa emplea a un equipo de más de 50 desarrolladores que trabajan desde Buenos Aires para perfeccionar cada detalle de la experiencia digital. “Queremos que cada productor pueda autogestionarse, sin fricciones, con total trazabilidad y transparencia”, resume Herz, convencido de que la tecnología puede democratizar un sector históricamente concentrado.

Un paso más: fintech para el campo

En 2021, Herz dio un giro clave: lanzó deCampoPagos, una billetera virtual creada para resolver uno de los mayores desafíos del agro: la liquidez. La herramienta permite adelantar o postergar pagos desde el celular, gestionar tesorerías y visualizar tasas en tiempo real, sin intermediarios ni papeleos.

Solo en 2024, la billetera procesó 45.000 pagos con un ticket promedio de $5 millones, y proyecta para 2025 unas 65.000 operaciones por $400.000 millones. Una verdadera revolución financiera dentro de un ecosistema que, hasta hace poco, dependía del cheque en mano y la firma en papel.

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Innovar sin perder el alma del campo

Lejos de buscar reemplazar la tradición, Herz insiste en que su objetivo es potenciarla. “La innovación no tiene que reemplazar el vínculo del productor, tiene que fortalecerlo”, sostiene. Y lo demuestra con una red comercial que abarca más de 100 operadores en todo el país y oficinas en diez provincias, con nuevas aperturas previstas para este año.

El diferencial no está solo en los números, sino en la filosofía: darle al productor el control total sobre su negocio, sin perder la cercanía del trato humano. “Lo que antes requería llamados, intermediarios y tiempo, hoy se resuelve con un par de clics”, resume Herz.

Del escritorio al campo

A quince años de aquella idea nacida entre apuntes del ITBA, Emilio Herz se convirtió en uno de los referentes de la nueva generación de empresarios rurales que entienden que la transformación no pasa por romper con la tradición, sino por reinterpretarla.

Su historia condensa una lección que el propio campo argentino parece haber entendido: la innovación no está reñida con las raíces. Desde una computadora hogareña hasta una empresa líder en tecnología agropecuaria, Herz demostró que modernizar no significa perder el alma, sino darle nuevas herramientas para seguir creciendo.

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