Roma (EFE) - En Italia se registró el primer caso de «vacas locas», generando una fuerte preocupación entre los consumidores y los ganaderos, mientras que desde la Administración se hacen esfuerzos para transmitir a los ciudadanos la seguridad de que la carne que se comercializa cumple los requisitos sanitarios. Hasta ahora ésa era una de las excepciones a la extensión de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) entre el ganado vacuno europeo, pero las autoridades ya habían expresado el temor de que la generalización de las pruebas rápidas entre las reses llevaría al descubrimiento de algún caso.
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El Ministerio de Sanidad confirmó que restos del cerebro de una vaca nacida en Italia dieron positivo en los dos análisis realizados en un laboratorio de Brescia (noroeste). La presidenta del Consejo Nacional de Consumidores, Ana Bartolini, afirmó que «este caso era de esperar y no será el único, porque estamos todavía casi en una situación como la del salvaje oeste.
Las ventas de carne bovina en Italia descendieron en los últimos meses en torno a cuarenta por ciento y los carniceros sufrieron pérdidas por un valor de 300.000 millones de liras (unos 150 millones de dólares), todo ello antes de conocerse este caso de una vaca enferma nacida y criada en el país, lo que puede impulsar de nuevo la psicosis entre los consumidores.
También se detectó el primer caso en Austria, en un animal procedente de la región tirolesa de Ausserfern, según informó el primer ministro del Tirol, Wendelin Weingartner. Los test efectuados a la vaca, tras ser sacrificada en el estado federado alemán de Baden-Wuertemberg, «no son claramente negativos». Las autoridades ya cerraron la granja de donde procede el animal, de siete años de edad, en la localidad austríaca de Schattwald.