... que el malestar en materia impositiva sigue creciendo en el sector agropecuario. A las demoras en la devolución del IVA a las exportaciones se agrega el intento de rebajar la alícuota del impuesto a 10,5%, lo que podría beneficiar a la exportación (tendrían menos monto a cobrar), pero perjudicaría a los productores, que pasarían a tener un crédito prácticamente estructural por el gravamen. Simultáneamente, se multiplican las voces reclamando el ajuste por inflación para la liquidación del Impuesto a las Ganancias; caso contrario, se produciría nuevamente una enorme transferencia de recursos del campo hacia el Estado, según los especialistas. Sin embargo, altas fuentes del gobierno dan a entender que este asunto intentaría ser postergado lo máximo posible, porque «nadie quiere aparecer como el indexador de la economía», según sostienen en referencia a que tal decisión dispararía una serie de actualizaciones en distintos frentes. Los técnicos, por su parte, sostienen que «se trata de una decisión política», y que no le corresponde al titular de la AFIP, Alberto Abad, sino que el planteo técnico deben hacerlo en Economía, el secretario de Hacienda, Jorge Sarghini; el subsecretario de Ingresos Públicos, Eduardo Ballesteros, y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Recién tras eso se adoptaría la decisión política.
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... que si bien en Estados Unidos el mercado de carne vacuna está en manos de apenas 4 firmas, la existencia de opciones como los contratos de futuro y otras coberturas para la materia prima le dan a la plaza el equilibrio y la transparencia que se requiere para operar. Contrariamente, en la Argentina, aunque existe un mercado físico significativo -Liniers-, la ausencia de opciones está llevando hacia la concentración, tendencia que se acentuaría si se impone el criterio de algunos asesores de Agricultura, ya que la exportación quedaría mayoritariamente en no más de 9 plantas a partir, incluso, de algunas sorpresivas (y sorprendentes) alianzas. En el caso específico de la Cuota Hilton, tal vez la más manoseada de todas las que se imponen a la Argentina (azúcar, quesos, etc.), los criterios por seguir no aparecen muy claros todavía. Incluso, hasta en las casi 1.700 toneladas correspondientes a los productores (más 600 t este año por las 10.000 t extra que otorgó la Unión Europea) hay diferencias hasta ahora insoslayables. Lo que se sabe es que hay, al menos, 31 nuevos proyectos que aspiran a tonelaje, de los que deberán quedar la mitad, para sumarse a los 18 que ya vienen de ejercicios anteriores. Y hay varias sorpresas, como las de ciertas asociaciones de criadores menores que es bien conocido que no tienen la cantidad de cabezas necesarias para el tonelaje pretendido, o la de algún híper de origen europeo que, directamente, no tiene hacienda, lo que desvirtuaría el sentido original de la Cuota Productores. También hay mucha inquietud (y hasta enfrentamientos) por la eventual distribución de las 10.000 toneladas extra para este período, como compensación por la falta de exportaciones en el ciclo pasado (causa de la aftosa). Es que mientras algunos quieren mantener directamente los porcentajes, otros se inclinan por asignar ese volumen sólo a nuevos proyectos o plantas (algo muy riesgoso porque, hasta el momento, el adicional es sólo por este año), y otros sostienen que se debe distribuir solamente entre los que tuvieron que dejar de exportar el año pasado. ... que todos estos inconvenientes no parecen revertir la decisión de algunos inversores estadounidenses que, finalmente, parecen inclinados a reingresar (tras muchos años) al sector frigorífico y a intensificar su actividad ampliando sus adquisiciones de tierras ganaderas. De hecho, mientras se conocía la operación de Investment Land Argentina, de Delaware, por u$s 53 millones por tierras y más de 50.000 cabezas pertenecientes a Gregorio Pérez Companc, los 3 principales directivos de Cargill, de Minneápolis, estaban recorriendo las pasarelas del Mercado de Liniers, tras visitar algunas plantas frigoríficas (una de ellas de origen estadounidense, aunque ahora está en manos argentinas). Sin duda, las muy buenas condiciones productivas, similares a las de EE.UU., con precios de los bienes 70%-100% más baratos, parecen haber vencido cualquier resistencia, aunque hay dos temas de alerta que pueden hacer tambalear las inversiones: la seguridad sanitaria (especialmente por aftosa y «vaca loca»), y la política tributaria. Por eso también se descarta que tanto Bernardo Cané, del SE-NASA, como la gente del ministro de Economía, Roberto Lavagna, tendrá más de una reunión y deberá preparar minuciosos informes que terminen de convencer a los inversores estadounidenses.
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