• ...que «parece que ahora los alumnos vienen a dar clase a los profesores», comentó en voz baja, sarcástico, el martes un prominente hombre de negocios mientras el subsecretario de Agricultura, Claudio Sabsay, desplegaba un «didáctico» power point sobre el comercio y las negociaciones internacionales. El hecho y las críticas se produjeron durante la apertura de las Jornadas sobre Exportación que anualmente organiza CERA (Cámara de Exportadores de la República Argentina), que preside Enrique Mantilla y que, habitualmente, congrega a los principales empresarios del país que participan en el comercio internacional. Por lo mismo, son los que están más al tanto, no sólo de los problemas y limitaciones, sino también de los avances -o no-de las negociaciones bi y multi-laterales a las que, además, concurren asiduamente e integran por medio de los foros privados. Pero, mientras Sabsay seguía adelante con su alocución, aparentemente no demasiado al tanto del nivel de quienes tenía enfrente, los exportadores se preguntaban el porqué de la ausencia del orador original, que figuraba en todas las invitaciones desde, por lo menos, un mes atrás. Es que a la apertura de las deliberaciones, que encabezaba el Ministro de Economía, Roberto Lavagna, en realidad debía concurrir el secretario de Agricultura, Miguel Campos. Según fuentes oficiosas de la cartera de Paseo Colón, en lugar de estar allí, el funcionario había concurrido a La Pampa, a explicar la situación de la exportación de miel (¡!) a un grupo de apicultores. De ser cierta la versión, resultaría más desconcertante aun que la propia ausencia...».
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• ...que hubo otro hecho llamativo. El día anterior, lunes, finalmente se produjo el demorado anuncio del plan de refinanciación de pasivos del campo con la banca oficial, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Dirigentes y empresarios esperaban el inicio del acto, que se demoró casi una hora, charlando animadamente. La sorpresa se produjo cuando se abrió la puerta del Salón que comunica con la Privada, y apareció el presidente Néstor Kirchner, seguido -esta vez sípor la titular del Banco Nación, Felisa Miceli, y por el subsecretario de Agricultura, Javier De Urquiza, entre otros. El asunto no hubiera sorprendido si, en el Salón, ubicados como dos invitados más, no hubieran estado el propio secretario Campos y su coequiper Sabsay, a la sazón, jefe y par de De Urquiza, respectivamente. Como es natural, los presentes trataron de adivinar la explicación a partir de las expresiones en los rostros de cada uno de ellos, pero el análisis, sin respuesta aparente, duró poco ya que de las presentaciones surgió otro elemento que cambió el foco de la atención. Es que parece que Miceli no había revisado su presentación, preparada por el equipo del Banco, también power point mediante, y sólo se limitó a leerla frente al Presidente y los invitados. Así fue que habría explicado que la citada refinanciación puede implicar «quitas de capital» que pueden llegar a superar 50% cuando, en realidad, los recortes serían sobre los intereses. Aunque bastante conformes, aun con la propuesta «real», los dirigentes ahora insistirían con que parte de los beneficios alcancen también a los deudores de más de $ 200.000 (en origen), excluidos del plan. Dicen que si el BNA les concediera, aunque sea, un recorte de tasa de 18,5% actual a 13,5%, podrían reingresar al sistema. ¿Y cuál sería la importancia de esto? Simplemente que, al tratarse en general de productores más grandes, son importantes tomadores de crédito. Y éste es, justamente, uno de los graves problemas que atraviesa la banca oficial que actualmente contaría con cerca de 20.000 millones en depósitos sin colocar. Dicen que haría más negocio así, pretendiendo cobrar 5 puntos más de interés por la deuda vieja...
• ...que un revuelo de magnitud se generó en las filas del IPCVA (Instituto de Promoción de Carne Vacuna) al conocerse los avances del proyecto de ley que les recorta las acciones, circunscribiéndolas sólo al plano internacional. La respuesta, por primera vez rápida, no se hizo esperar y llegó de la mano de un supuesto plan de acción del instituto que comenzó a circular por varios frentes, aunque sus autorida- des: Arturo Lavallol (presidente-SRA) y Carlos Vuelen (gerente-FAA) continuaron con el «silencio de radio». El arrollador estilo de «Tyson», como ya se lo conoce al diputado (PJ), el cordobés Humberto Roggero, autor del proyecto, sumado a las declaraciones de la titular de la Comisión de Agricultura de Diputados, la santafesina (PJ) María del Carmen Alarcón quien, sin titubear, afirmó que «si nos equivocamos (al sancionar la ley del IPCV) no tenemos miedo de corregir, y si hay que derogar leyes, se derogan...», y llevó el sobresalto dirigencial a niveles inéditos. Por supuesto que la inquietud parece pasar más por los cerca de $ 20 millones que el organismo ya tiene acumulados, y por los cargos -rentados-que consiguieron varios, más que por el verdadero destino del ente sobre cuyo desempeño, aparentemente, nadie se hace cargo ahora. «Nosotros le dimos mandato al presidente (Lavallol) y la elección del gerente (Vuegen) es su responsabilidad, sostienen algunos. Al margen de esto, otros creen ver detrás de la propuesta de «Tyson», un nuevo beneficio adicional para la industria exportadora a la que Córdoba, que casi todo el tiempo tuvo un solo frigorífico habilitado para exportar, parece muy «proclive»...
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