12 de octubre 2004 - 00:00

Dicen en el campo...

• ...que la ya habitual «tensión» que se vive en la Secretaría de Agricultura se vio sensiblemente potenciada en la última semana por diferentes factores aunque, uno de los principales, fue el conflicto que se generó por la pretensión de cobrar « requeridos» (pagos adicionales) por parte de los gremios estatales y que convulsionó la operatoria en el Mercado de Liniers al abandonar, los 17 veterinarios oficiales, su trabajo sin despachar las tropas. Aunque el asunto ocurrió hace una semana, y públicamente no se escuchó nada, el conflicto tiene tal virulencia que un operador llegó a expresar: «La interna de Agricultura está al rojo vivo, y el campo de batalla es el SENASA». Es bien sabido que entre el titular de Agricultura y los miembros de su gabinete que pertenecen a la «línea patagónica» (como el presidente del SENASA, Jorge Amaya) la relación nunca fue «fluida». El hecho ahora es que, si bien los técnicos que dejaron sus funciones, impulsados por los gremios estatales (ATE, UPCN y CTA), dependen del organismo sanitario, la responsabilidad final está en Agricultura, especialmente después de la última modificación orgánica que recortó los poderes del organismo sanitario hace más de un año. También de Agricultura salió la decisión de autorizar los traslados de buena parte de la hacienda (unas 8.000 cabezas) sin los correspondientes y obligatorios documentos de traslado conocidos como DTA, lo que, por otra parte, podría llegar hasta una denuncia penal al funcionario que actuó, aunque obviamente los hizo en nombre del propio secretario Miguel Santiago Campos. La transgresión es tan conocidaque la mayoría de los compradores prefirió dejar la hacienda todo el fin de semana en Liniers, alimentarla allí, y soportar los costos y mermas, para no arriesgarse a los problemas posteriores. Tal es el descalabro que hasta el propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada, habría expresado: «Esto es una galleta».

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• ...que mientras la Oficina Anticorrupción continúa con sus investigaciones, hasta ahora en ArgenINTA, otra área que reporta a Agricultura y, según trascendió, se estaría por ampliar los requerimientos que expliquen ciertos gastos y contrataciones, el tema gremial complica más aún el ya turbio panorama, ya que no afectaría sólo al SENASA, sino también a áreas clave como aeropuertos, aduanas, etc.

Sintéticamente, los gremios estatales se aferran al Decreto 66 que fija el horario de la función pública de 9 a 17.30 (la hacienda ingresa a Liniers desde la tarde hasta la madrugada, se vende por la mañana, y comienza el retiro a los frigoríficos), aunque en el artículo 38 de la norma se especifica que la jornada laboral se ajustará «según la índole de la actividad». La parte positiva del conflicto (aún no superado) es que parece que ahora se controla en forma estricta el cumplimiento del horario, lo que estaría complicando a más de un técnico...

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• ...que el problema, a su vez, no podía haber llegado en peor momento, especialmente por el control en fronteras. Es que el aumento en los precios locales de la hacienda habrían achicado la brecha existente con Paraguay, al punto de que volvería a hacerse atractivo el ingreso de hacienda de ese origen. Y, en estos casos, algunos se tientan por hacerlo más rápido.... Ese sería el caso de una tropa de 30 cabezas, aparentemente ingresada en forma ilegal que, se comenta, ya fue faenada al ser detectada. El asunto casi llevó a un conflicto diplomático con un funcionario del país vecino que pretendía que fuera devuelta a origen en lugar de sacrificada. Como los esfuerzos parece que fueron vanos, entonces reclamó que el producido de la carne vacuna se le entregara al propietario de los animales. La versión de ser cierta es realmente preocupante, especialmente considerandoel antecedente anterior,-durante el gobierno de De la Rúa. Más serio aún es el rumor de que el SENASA habría intervenido a fines de la semana pasada dos establecimientos agropecuarios en Formosa « porque se negaban a vacunar», con el argumento del costo de las dosis. El panorama se completa con las crecientes versiones de que, en realidad, muchos de los casos de IBR (rinotraqueitis bovina) denunciados en Paraguay serían de aftosa clase C (la misma de Brasil), justamente la cepa que no contiene la vacuna argentina y que ahora se está aplicando como monovalente en la frontera. Realmente parece un momento muy poco feliz para una interna, y, menos aún, con epicentro en un organismo clave como el SENASA
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• ...que, según los entendidos, también este tema de la vacuna es llamativo. En los últimos tres años, los países del Mercosur habrían aplicado 600 millones de dosis, ¿cómo, entonces, hay más aftosa que antes?, se preguntó un especialista. Igualmente llama la atención por qué, en su momento, el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa recomendó que la Argentina usara bivalentes (con cepas A y O), prescindiendo justamente de la cepa C. Tal como se incluye en las vacunas que utilizan Paraguay y Brasil agente que, casualmente, ahora reaparece... Lo concreto es que, al margen de estas preguntas de las que, tal vez, nunca se conozcan las respuestas, recién ahora la Argentina habría terminado de cumplimentar los 15 puntos de recaudo que se habían fijado para poder dejar de vacunar, aunque esa decisión la tomó el por entonces titular del SENASA, Luis Barcos, 6 años atrás... Sí, el mismo que ahora dirige la única oficina de la OIE -Organización Internacional de Epizootiasde Latinoamérica. Sorprendente.

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• ...que el panorama para los productores no está mucho más calmo que en el sector oficial, y no sólo por todo lo anterior que no es, exactamente, tranquilizador. El punto es que a la prolongada y grave sequía en muchas áreas, que no se arregla con la lluvia de este fin de semana, se le debe agregarel aumento que están registrando los precios de varios insumos. Esto, con la baja operada en las cotizaciones de varios productos agrícolas, conforma un panorama más que complejo con miras a la cosecha 2004/2005. Se estima que sólo por extracción de nutrientes del suelo en un cultivo promedio, el costo asciende a $ 140 por hectárea. La preocupación es tan grande que, a pesar de la sistemática oposición del ministro Lavagna a hablar de cambios en impuestos o retenciones («No voy a hablar este año del tema», le habría dicho días atrás a un grupo de legisladores, encabezados por el ex titular de la SAGPyA, devenido ahora en diputado por Córdoba, el discutido Gumersindo Alonso y el propio Campos), algunos dirigentes del sector insistirían esta semana frente al ministro tratando de convencerlo sobre la necesidad de implementar políticas que alienten de alguna forma la producción.


Luciano Miguens, de la Rural, y Benito Legerén, de CRA, formarían parte del grupo y con algunas propuestas concretas como amortizaciones aceleradas, desgravaciones para ciertos productos, costos de algunos insumos que se puedan tomar como pagos a cuenta de algún impuesto o alicientes a los incrementos de producción, entre otras alternativas.

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