15 de febrero 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

Miguel Campos
Miguel Campos
•... que el abrupto cambio de humor en el campo, producto de la acumulación de contingencias de distinto tipo, obligó a un rápido cambio en las agendas de funcionarios y dirigentes. Es que si bien la situación era previsible, sorprendió un tanto el adelantamiento de los plazos ya que se esperaba que recién en abril, mayo, comenzaran las protestas y reclamos más fuertes.
Ahora, sin embargo, con bastante improvisación, ambas partes salieron al ruedo con el caballito de las retenciones, dejando prácticamente de lado todos los demás asuntos. De hecho, el rimbombante Plan Ganadero Nacional (PGN) ya había sido dado prácticamente de baja por la propia Secretaría de Agricultura, al afirmar, palabras más palabras menos, que sólo había sido una especie de «disparador» para que las provincias elaboraran sus propios programas (cosa que varias de ellas hicieron). Algo similar también había ocurrido con los proyectos de ley que, desde el gobierno, se había prometido enviar al Congreso y de los cuales, hasta ahora, sólo el de distribución de la Cuota Hilton anda recorriendo despachos para conseguir las firmas que le permitan ingresar al Parlamento, aunque ya parte del sector privado adelantó sus críticas.

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... que el enfrentamiento también llega a «los números». Así, mientras desde la SAGPyA se sostiene que aún hay rentabilidad en los cultivos (el maíz y el sorgo serían los más comprometidos), desde el sector privado los principales analistas muestran exactamente lo contrario, con un quebranto que se acentúa si se incluyen temas como el IVA estructural que no se devuelve, etc. De ahí que ya comienzan a escucharse voces acerca de la caída de la recaudación por retenciones que igual tendrá el gobierno, y no sólo por la baja en los precios de los granos, sino también porque todos los que puedan van a tratar de volcarlos directamente a la producción de carne o leche, tanto con su propia hacienda (los que aún conservan algo), como en cualquier forma de acuerdo. De hecho, incluso en soja, ya hay establecimientos que fueron golpeados por el clima, y cuyos rindes no serán los calculados, que ya optaron por el pastoreo de la oleaginosa evitando, así, los gastos de cosecha y comercialización.
Por eso, también, se sostiene que Economía bien podría dar, aunque sea, una «señal», eliminando de recesivo gravamen para productos como el sorgo que, de hecho, prácticamente no se va a exportar. Y esto, por citar sólo un ejemplo. Sea como fuere, la situación es compleja y el gobierno, desde lo económico, tiene ahora muy poco margen de maniobra. Es que, aunque la actual situación parece «sorprender» a más de uno, era totalmente previsible y se viene alertando desde hace meses. «A pesar de eso, ni dirigentes ni funcionarios aprovecharon ese lapso para tomar recaudos y prepararse para la nueva realidad que, indefectiblemente iba a llegar. Se perdió, graciosamente, más de un año, y ahora va a ser muy difícil encontrar alternativas viables», señaló un viejo legislador, con vasta experiencia agropecuaria, y también en los avatares de la política...

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•... que en la carrera mediática por salvar, aunque sea las formas, también el controvertido tema de las regalías para las semillas parece seguir el mismo derrotero, aunque hasta se elaboró un decreto de necesidad y urgencia para descomprimir el caldeado ambiente entre obtentores, exportadores, productores y gobierno. Respecto de un proyecto de ley, días atrás el titular de Agricultura, Miguel Santiago Campos, sostuvo que «no es ansioso» (sic), probablemente intentando explicar que para el Ejecutivo el tema no es urgente o prioritario, y dando a entender que también sería el Congreso el que dictaminará, finalmente, al respecto. Algunos sospechan que esta nueva postura de la SAGPyA se debió a la falta de respaldo que la propuesta habría tenido en el propio Ministerio de Economía. En tanto quedaron las gestiones de los exportadores para tratar de no situarse en medio de productores y empresas semilleras, montones de declaracionesde ambas partes, y se mantiene la posibilidad de que, en algún momento, se intenten cobrar las regalías en los puertos de destino, ya que esta posibilidad no se desarticuló, aunque comenzó a rodar el rumor de que se podría pedir un arbitraje internacional para definir el asunto, tema que, probablemente, dispararía otra andanada de discusiones.

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... que, sin duda, a la luz de la escalada de protesta en ciernes por la caída de rentabilidad agrícola, nada puede resultar más inoportuno que la posibilidad de agregar una nueva obligación de desembolso a los productores. Pero, por otra parte, el nuevo escenario provocó más de un suspiro de alivio de uno y otro lado «del mostrador», ya que todas las partes habían llegado a un callejón sin salida casi imposible de conciliar. Ahora, tal vez con un poco de tiempo, se podrían retomar las negociaciones, especulan algunos. Lo cierto es que la preocupación de los agricultores por los nuevos « números» de los granos se transformó más que rápidamente en malhumor a medida que se fueron sumando declaraciones oficiales, como la del ministro Roberto Lavagna justificando el mantenimiento de las retenciones «porque los productores no pagan el Impuesto a las Ganancias». «Si el gobierno no es capaz de recaudar y achicar la evasión, no puede castigar también a los que pagan y afectar a una producción como la agrícola», sostienen los más moderados, mientras en distintas provincias se comienzan a armar asambleas para determinar qué actitud se va a adoptar. Y, si bien es cierto que muchos productores no comulgan con las medidas de fuerza, no es menos cierto que no va a ser fácil contener a los sectores más radicalizados, especialmente si el tenor de las declaraciones oficiales sigue en el mismo tono.

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