... que, a pesar de que hay cerca de 100 kilómetros entre el noroeste de Entre Ríos y el sudoeste de Corrientes, que están envueltos en una nube de humo por los infinitos incendios que se multiplican en los campos de la región, no se ha visto por allí (al menos hasta ahora) a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, que apareció tan diligente -aunque casi 15 días después- cuando el fuego fue en las islas de San Pedro o Baradero. Ahora, la seca extrema que castiga a la región mesopotámica, y las heladas que se vienen produciendo allí desde abril, no sólo terminaron con el poco pasto que podía quedar para la hacienda, sino que convirtieron los campos naturales y los montes nativos o palmares de la zona en una verdadera bomba de tiempo de combustión espontánea, aunque esto no parece ameritar la presencia de Picolotti en la zona. De ir, la que fue protegida del jefe de Gabinete, Alberto Fernández (hoy más complicado que ella misma), podría tal vez aprender algo acerca de cómo se comporta la naturaleza con estas condiciones. Pero parece que por el momento está ocupada en otros menesteres. El que parece que volvió al ruedo, aunque hasta ahora con mucho más bajo perfil, es el controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que finalmente retornó de Brasil. Dicen que las vacaciones del funcionario fueron forzadas por sus propios jefes, que habrían preferido sacarlo del medio mientras duraba el conflicto con el campo que lo tuvo, desde el principio, como uno de los beligerantes o, al menos, el que peor humor provocaba entre la gente del campo.
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... que también en este caso hubo un grave error de apreciación política, pues el conflicto sectorial se extendió mucho más allá de lo prudente para las vacaciones de Moreno. Lo mismo sucedió con el viaje, casualmente también a Brasil, que hizo el gobernador Daniel Scioli, justo cuando se disparó el conflicto a mediados de marzo. El mandatario, dicen, especulaba con que en pocos días terminaba y él evitaba pronunciarse sobre el tema, pero no fue lo que ocurrió. Como consuelo le queda que el Poder Ejecutivo se equivocó mucho más que él cuando se empecinó en la medida sobre las retenciones móviles que, erróneamente, adoptó el ahora ex ministro de Economía, Martín Lousteau, pensando que la protesta no iba a durar más de una semana, y ya va para 100 días. El que sí levantó el perfil es el ex Aduana y ahora titular de la súper ONCCA que se está armando, el patagónico Ricardo Echegaray. El hombre, que está apareciendo en cámaras muchísimo más que su supuesto jefe, el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, no duda a la hora de hacer declaraciones públicas, como cuando habló sobre el «mecanismo ágil y dinámico» que, según él, se armó para facilitar la salida del millón de toneladas de trigo que, dice el gobierno, amplió ahora para la exportación. Claro, pocos le creen, especialmente porque hay compensaciones pendientes para ese mismo cereal, atrasadas desde hace más de un año, o 6 meses promedio para efectivizar las de los feed lots, y eso que, a diferencia de la propia SAGPyA, que sigue sin subsecretarías, la nueva ONCCA ya tiene dos que están funcionando de hecho: la agrícola y la agropecuaria (sic). Igual siguen los atrasos. Muchos de los quejosos sostienen que el poderoso organismo (por los fondos que maneja) sólo liquida los grandes volúmenes y/o a las grandes empresas. Tal vez porque tiene más plata que gente, ya que, según información extraoficial, ya lleva perdidos al menos 85 técnicos en poco más de 12 meses.
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... que, de todos modos, tampoco «los grandes» están conformes, especialmente después de todas las últimas normativas que sacó el gobierno y que sólo complican más aún la operatoria con granos (mientras sigue sin solucionarse el problema que inhibe la operatoria en los mercados a término). Ni hablar del efecto que causó la suspensión del IVA en los canjes, que prácticamente va a terminar con esta práctica para los productores más chicos, los monotributistas, y los que están fuera del registro, que ahora tendrán, por lo menos, un desfase financiero de 10,5% durante varios meses en la compra de insumos. El tema, seguramente, merecerá especial atención también entre las cooperativas, sector que utiliza habitualmente los canjes como herramienta entre sus asociados. Esto, sumado a los atrasos en las compensaciones, las increíbles subas en los precios de insumos, la falta de combustible que se registra (independientemente de los problemas de transporte), el parate económico que hay en el interior, por el cual nadie compra ni vende ni paga y, para colmo, la seca y las heladas, no sólo acrecientan el malestar y la incertidumbre, sino que ya provocaron sensibles caídas en las intenciones de producción que, si no hay cambios pronto, se van a seguir profundizando.
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