El Cerati sinfónico va al Colón

Campo

"En realidad, la idea no se me ocurrió a mí", aclara a este diario Gustavo Cerati acerca del trabajo de orquestación sinfónica de muchas de sus canciones más populares, que presentará el próximo lunes en el Teatro Colón, dentro del ciclo que unirá a la Orquesta Sinfónica Nacional con una serie de artistas populares (ver inf. en pág. 18).

Periodista: ¿Y entonces cómo surgió?


Gustavo Cerati:
Surgió hace unos cinco años. Yo estaba en Chile haciendo la mezcla del disco de Soda Stereo en estudio, me trajeron un demo que había hecho un compositor canadiense. El tipo se había tomado el trabajo de pasar varias de mis canciones a formato sinfónico. Germán Sáenz -que trabaja conmigo en el tema de sponsoreo y es quien diseñó mi página Web- insistió con que tenía que hacer algo en esa línea pero yo estaba abocado a otras cosas. De todos modos, eso siempre estuvo en mi cabeza; desde la época del disco «Sueño Stereo». El asunto es que hace unos cuantos años vinimos a hablar al Teatro Colón para proponerles hacer algo allí, pero por diversas causas -ninguna musical-, no se pudo hacer. Hicimos algo sinfónico en el tema «Verbo carne» de mi disco «Bocanada», y creo que resultó bien. Frustrada aquella propuesta del Colón, la idea siguió vigente y Sáenz se dedicó a armar la producción. Convoqué a Alejandro Terán para que hiciera los arreglos orquestales y, en un principio, el plan era hacer un programa de televisión y un DVD a partir del concierto que hicimos en agosto pasado en el teatro Avenida. Pero se cayeron las torres gemelas y finalmente, nunca se editó el video ni se transmitió el programa. Por eso, pensamos que no estaba mal que saliera al menos el disco. Y así nacieron los «Episodios Sinfónicos».

P.: Vale decir que no estaba en los planes la edición del CD.


Gustavo Cerati:
No. Al menos, no en principio. Yo estaba trabajando en otro disco y en la música de la película «+ Bien» y no quería mezclar las cosas. En todo caso, lo hubiéramos editado este año. Pero como se cayó lo del programa, decidimos editarlo. Por eso está bueno que finalmente el público argentino también pueda escucharlo en vivo. Aquel concierto del Avenida no fue abierto para todo el público. Lo hicimos en el Auditorio Nacional de México con la Camerata de las Américas. Entonces, lo del Colón, el lunes, será una especie de estreno argentino. En verdad, no estaba en mis planes meterme en una gira con este material. Pero como lo de México salió muy bien, lo haremos también en Buenos Aires, después en Venezuela y posiblemente también en Chile.

P.: ¿Qué siente ahora al escuchar sus canciones acompañadas por una orquesta sinfónica?


G.C.:
Honestamente, al principio me parecía una idea alocada. Porque cantar con una sinfónica atrás hace funcionar de manera muy diferente las mismas canciones; hay otro nivel de dinamismo y de interacción con los músicos. Con la orquesta yo manejo los tiempos mucho más que una banda de rock. La intención fue que resultara algo totalmente distinto. Por eso, no quise que pusiéramos instrumentos ajenos a la orquesta. Creo que son cosas distintas, pero no porque tengan otro nivel ni porque compitan entre sí; es simplemente otro camino. Las letras adquieren un significado diferente. Las versiones originales no tenían partitura escrita y ahora la tienen. Y, en todo caso, la clásico es la versión original porque así es como fueron concebidas las canciones. De lo que estoy seguro es de que se trata de una experiencia muy enriquecedora que dejará su marca hacia adelante; lo mismo para Alejandro Terán que hizo los arreglos y dirige la orquesta. Yo no soy habitué del universo clásico; creo que fui al Colón dos o tres veces en mi vida.

Influencias

P.: ¿Y en cuanto al lenguaje sinfónico, que camino eligió?

G.C.: Tanto Terán como yo tenemos mucha influencia de la música para cine; y creo que eso ha quedado reflejado en los arreglos. En general me gusta ese tipo de música, aún sin estar viendo la película. Según sé, Terán buscó fundamentalmente entre el expresionismo y el impresionismo, pero yo no soy un experto en esas cuestiones.

P.: ¿Por eso su parte con la Sinfónica en el Colón lo tendrá a él como director y no a Pedro Ignacio Calderón como casi todo el resto del ciclo?


G.C.:
Con todo el respeto que puede inspirarme Calderón, esto tenía sentido con Alejandro porque con él lo armamos, conoce bien el material y sólo con él me siento cómodo. Si no, hubiera sido un trabajo doble.

P.: ¿Qué está haciendo independientemente de esto?


G.C.:
Como le dije antes, además del Colón nos quedan dos conciertos con los «Episodios Sinfónicos» en Venezuela y en Chile. Después, desde el mes que viene, vuelvo a trabajar con todo en el disco nuevo. Tengo compuesta buena parte del material. Pero lo voy a trabajar de manera distinta que «Bocanada». Ese álbum lo hice prácticamente solo; convoqué después a algunos músicos a la grabación y armé la banda para tocarlo cuando el álbum ya estaba hecho. Esta vez volví a trabajar con un grupo. Siempre me gusta manejarme con contrastes y, en este caso, estoy con muchas ganas de tocar en vivo y desde esa perspectiva estoy haciendo el disco.

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