7 de julio 2003 - 00:00

El mercado apunta ahora al maíz de los Estados Unidos

Los cultivos de maíz en los EE.UU. entraron en la etapa crítica para determinar los rendimientos finales de esta campaña. La polinización está generalmente asociada a movimientos de fuerte volatilidad en el mercado y seguramente esta campaña no será una excepción. Por eso es que probablemente los precios tiendan a afirmarse durante este período para retornar a niveles inferiores en caso de confirmarse los rendimientos esperados, que ya proyectarían una campaña maicera récord en ese país.

Hasta el momento, las noticias casi no podrían ser mejores: el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anunciaba que 75% de los cultivos de maíz se encuentran «buenos a excelentes», dos puntos porcentuales por encima de la semana anterior. La soja en esta situación alcanza 70% y el trigo de primavera, 78%. La cosecha de trigo de invierno totaliza ya 47% del área total por recolectar.

Los informes de stocks trimestrales y áreas de siembra en los EE.UU. resultaron negativos para la soja y ligeramente positivos para el trigo.
En soja, el USDA anunció que las existencias totales al 1/6/03 alcanzaban los 16,38 millones de toneladas, cuando el mercado esperaba en promedio una cifra de 15,1 millones. La siembra de soja en los EE.UU. alcanzó en esta campaña los 29,8 millones de hectáreas, en línea con lo que la plaza esperaba. En trigo, la sorpresa más fuerte llegó del lado del área sembrada durante esta campaña, particularmente la correspondiente a trigo de primavera, lo que llevó el área total a 24,66 millones de hectáreas, con una expectativa previa de algo más de 25 millones. Los stocks de trigo al 1/6/03 se ubicaron en 13,4 millones de toneladas. De todos modos, lo que más impactó en el mercado fue la noticia de un negocio por 300 mil toneladas a Egipto de mercadería norteamericana para embarques julio y agosto, novedad que sirvió para afirmar significativamente los precios en los mercados de Chicago y Kansas en esa jornada. En maíz, los números revelados por el organismo estadounidense no conmovieron a los analistas. Los stocks de este producto al 1/6/03 eran de 75,8 millones de toneladas y en esta campaña se terminaron implantando 32 millones de hectáreas.

• Resultados

Si comparamos este informe con el de idéntico período del año anterior, concluimos que las existencias de soja son 12% inferiores a las de 2002; las de maíz, 17% y las de trigo, 37%. La siembra de maíz resultó ser idéntica a la de la campaña anterior; la de soja, ligeramente inferior, y la de trigo, 1% por encima de la de la campaña previa.

El 81% de toda la soja sembrada en los EE.UU. durante la campaña 2002/'03 correspondió a variedades modificadas genéticamente, por encima de 75% en esta categoría de la campaña anterior. En maíz, 40% de lo implantado en esa campaña correspondió a materiales alterados genéticamente, contra 34% del año anterior. En algodón, 73% se implantó con semillas OGM, contra 71% de la campaña 2001/'02.

De todos modos, y para ponderar adecuadamente el resultado final de esta campaña, el clima seguirá siendo el principal centro de atención.

En este sentido, cobraban importancia algunos comentarios que anunciaban que si bien las condiciones climáticas actuales en el medio oeste de los EE.UU. resultan casi ideales, no descartan que sobre el final del verano sobrevengan condiciones adversas, con un clima más caluroso que lo habitual, lo que podría alterar los resultados finales de esta campaña.

En
China también cobra importancia la evolución de los cultivos de maíz; el clima no se mostró muy benigno esta campaña y si mermaran aun más los rendimientos proyectados, el país no podrá cumplir con su objetivo de exportación, que hoy se ubica en 8 millones de toneladas, circunstancia que favorecería a los Estados Unidos, que podría contar con un perfil más agresivo para exportar en esta campaña al mercado asiático.

La nueva estimación del IBGE de Brasil nos habla ahora de una campaña de soja de 52,42 millones de toneladas.


Esta cifra resulta ser una de las más altas de las que circulan en el mercado e implica un incremento de prácticamente 25% respecto de la campaña anterior, lo que parece sugerir que la frontera agrícola de este cultivo resulta aún lejana.

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