«No se puede atentar contra el normal desenvolvimiento de un mercado que abastece a más de 12 millones de personas ni cortar una autopista por la cual circulan miles de autos diariamente, con actitudes patoteriles, injuriosas y difamatorias y por una controversia que tiene tintes políticos y que se fundamenta exclusivamente en la pérdida del control y el manejo de cincuenta trabajadores que se cansaron de ser explotados», indicó el presidente del Mercado Central de Buenos Aires, Ricardo Angelucci, al justificar que el directorio del Mercado radicó las denuncias penales correspondientes con el fin de evitar que estos episodios vuelvan a ocurrir.
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Ante el anuncio de cinco ex trabajadores de una cooperativa de descarga que opera en el Mercado Central de Buenos Aires, sobre un total de dieciséis que agrupan a más de 1.000 changarines, de «reiterar los cortes de la Autopista Riccheri y de perturbar la normal operatoria del centro concentrador, tal cual aconteciera el pasado martes,» los funcionarios del mercado concentrador se presentaron a la Justicia.
Explicó el MCBA que «el conflicto se inició hace 60 días atrás cuando la mayoría de los miembros de una cooperativa de trabajo, cincuenta trabajadores, cansados de la explotación que ejercían sobre ellos los responsables de la misma, decidieron crear una nueva cooperativa conducida por los mismos trabajadores.
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Cinco de ellos, entre otros uno de los capataces, quedaron fuera de la misma por propia decisión de los changarines, iniciándose a partir de allí el conflicto que hasta hoy continúa».
Angelucci, destacó que esta situación está dada entre trabajadores y que no tiene nada que ver ni la Corporación ni el resto de la comunidad de trabajo del mercado, integrada por los propios changarines, los operadores comerciales y productores, los compradores minoristas y mayoristas, los concesionarios y el personal del ente concentrador.
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