6 de enero 2006 - 00:00

"El sector agropecuario no puede seguir soportando más impuestos"

Los sectores agropecuarios y agroindustriales realizaron los principales aportes de recursos a la salida de la crisis argentina de 2002. La capacidad y vitalidad del sector para dinamizar la economía -sin ayuda estatal- se expresó en materia de inversiones realizadas, actividad desplegada, exportaciones e impuestos pagados.

Pero es obvio que no puede seguir soportando el alto nivel de carga impositiva actual con impuesto distorsivo que profundiza, principalmente, la grave situación de los pequeños productores y las economías regionales más alejadas de los puertos.

Hay que asumir que después de la aprobación de la Ley de Presupuesto, la prórroga del cobro de impuestos, la no elevación del mínimo imponible, la prórroga de las funciones delegadas por el Poder Legislativo y la decisión del pago al FMI, el rumbo de la política económica en relación con el sector agropecuario no cambiará por parte del gobierno.


Todo lo contrario: deberá profundizarla para poder atender mayores exigencias fiscales y atender a todos los sectores y servicios de la economía que están retrasados.

El Poder Ejecutivo y los legisladores que convalidaron estas medidas no han tomado debida nota de que la situación del sector ya no es la misma. La cosecha será de 71 millones de toneladas contra 84 del ciclo anterior (a raíz del menor uso de tecnología).

Como si fuera poco, muchas producciones están trabajando a pérdida según las zonas, las inversiones en el sector no se incrementan, el productor está comenzando a endeudarse para subsistir ante la falta de recursos propios y la paralización de contratación de mano de obra en el sector y en muchas pymes. La conclusión es que cambiaron los precios relativos del sector y ya se consumieron los efectos de la devaluación, por lo tanto es necesario cambiar de propuesta si no queremos enfrentar otra crisis, la cual empieza siempre en el interior del país con el sector agropecuario.

Las perspectivas de la cadena agroindustrial para 2006 son muy buenas si se aprovechan los importantes avances económicos logrados después de la crisis con el aporte de toda la sociedad.
Los países exitosos que crecieron sostenidamente en el tiempo lo hicieron en base a un gran acuerdo nacional entre todos los sectores y los partidos políticos, sin exclusiones en la convocatoria.

Las bases para un crecimiento sostenido son una estrategiaexportadora competitiva,una economía abierta al mundo, reglas de juego previsibles y un Estado que cumpla sus funciones indelegables.


Este es el escenario mínimo para que las inversiones a largo plazo vuelvan al país. La dirigencia en general tiene que dejar de actuar con obsecuencia y con miedo y promover un gran debate sobre cuál es el gran proyecto de crecimiento nacional que necesitamos para no desperdiciar la oportunidad de integrarse con el crecimiento mundial de la economía.

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