13 de enero 2003 - 00:00

El "veranito" es una ilusión

El «veranito» financiero registrado en el segundo semestre de 2002 ilusionó a muchos argentinos, incluso a los más afectados por los tremendos desmanejos de 2001 y principios de 2002. La cadena agroindustrial y el interior del país, que son fundamentalmente agropecuarios, también se ilusionaron con la posibilidad de brindar su competitividad en el crecimiento de las exportaciones y así posibilitar la recuperación económica. Hasta muchos aceptaron como razonables las retenciones, luego de la devaluación de 350% que impuso el mercado ante los atropellos del gobierno contra todas las instituciones.

La realidad demuestra que lejos está el país de haber mejorado o cambiado estructuralmente como para salir de la inmensa crisis que afronta. Al no cerrar las cuentas públicas por la tremenda voracidad de los sectores políticos, se está dispuesto a hacer sucumbir la única salida que tiene el país para el crecimiento, que son las exportaciones. Hemos estado frente a una campaña de prensa que ha nacido desde el mismo seno del gobierno, de Economía, que con el argumento de subas de precios de alimentos básicos intenta aumentar las retenciones a las exportaciones. Pero, al mismo tiempo, es un secreto a voces que dicha iniciativa no ha tenido otro objetivo que frenar la embestida de las entidades empresarias contra la negativa a indexar los balances fiscales y permitir que no se graven ganancias ficticias.

•Precios

Los precios de los alimentos no subieron, salvo excepciones estacionales en diciembre, y los granos en general bajaron 10%. Hasta los pobres tamberos, que sufrieron la peor descapitalización de su historia en 2002, son puestos en los titulares como causales de las subas de precios y algunos funcionarios se animan a hablar de cuotas de exportación o rebajas de aranceles de importación. Nadie habla de que el tipo de cambio cayó 15% en el último mes.

En definitiva, los gobernantes intentan continuar viviendo en una Argentina rentista, sin convencerse de que la renta se agotó o, lo que es peor, si no la hay, se trata de inventarla. Las provincias y municipios se suman a la envestida por captar la renta agrícola con aumentos de Impuesto a los Ingresos Brutos, tasas inmobiliarias y municipales que muestran incrementos de 70% en muchos casos. Todo demuestra que los argentinos continuamos siendo ilusos, y la historia se repite como con el Plan Austral y el Plan Primavera, ahora el «veranito» financiado por una devaluación cuyos efectos sobre los precios relativos durarán mucho menos que lo estimado por muchos de sus defensores.

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