26 de septiembre 2002 - 00:00

Frutas: acuerdo para exportación

Las autoridades fitosanitarias de la Argentina y Brasil acordaron adoptar el Sistema de Mitigación de Riesgos para garantizar la sanidad y calidad de los envíos de frutas locales al vecino país, informó el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen). «Las nuevas normas apuntan a impedir la transmisión de la carpocapsa, una larva que ataca las frutas de pepita (de la cual Brasil está libre, por lo que teme la reinfección) y se pondrán en práctica a partir de la actual campaña 2002/'03", informó Jaime Ortego, a cargo del organismo sanitario.

La presencia de carpocapsa que «afecta especialmente a la pera, la manzana y el membrillo, que son hospederos de la plaga», motivó que el año pasado «Brasil suspendiera el ingreso de fruta argentina en su territorio, lo que acarreó serias dificultades al sector exportador», explicó el funcionario
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Como resultado de las conversaciones mantenidas en Brasilia, con la activa participación de representantes del gobierno mendocino «se logró que las frutas de carozo como el durazno y la ciruela fueran consideradas de un riesgo fitosanitario inferior, y en consecuencia, no ingresaran dentro de este sistema», observó Ortego.

El acuerdo determina que los fruticultores «deberán inscribirse en el Registro Nacional de Productores Agropecuarios y llevar un cuaderno de campo donde dejarán constancia de los tratamientos fitosanitarios realizados en sus cultivos, los productos utilizados y las labores culturales cumplidas para disminuir el riesgo de contaminación», explicó.

Para asegurar la efectividad de las tareas preventivas, los productores deberán cumplir, entre otras tareas, con la poda y raleo de las plantaciones, curas fitosanitarias y la calibración de las máquinas de fumigación con monitoreo habilitado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SE-NASA). Ortego indicó que «Mendoza exhibe niveles de riesgo más bajos que los cultivos frutales del Alto Valle del Río Negro y Neuquén», por lo que el acuerdo logrado con Brasil señala que «frente a la aparición de problemas sanitarios no se bajen las persianas para todo el país sino únicamente de las empresas que no cumplan las normas preventivas», añadió Ortego.

El mercado brasileño es altamente significativo para la fruticultura local ya que demanda anualmente entre 2,5 y 3 millones de cajas de frutas por un monto estimado de 22 millones de dólares. Las normas sanitarias serán cada vez más estrictas para el resto de los cultivos, acorde con las crecientes exigencias de otros mercados, como los de Estados Unidos y la Unión Europea
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