16 de septiembre 2002 - 00:00

Guerra con Irak afectará exportaciones argentinas

Con el inminente comienzo de las hostilidades bélicas de los EE.UU. contra Irak, y el apoyo que a éstas han manifestado los diplomáticos nacionales, a la Argentina se le cerrarán importantes destinos compradores de nuestros cereales. De ocurrir esta situación, nuestro país perderá más de 650 millones de dólares por la falta de ingreso de divisas originadas por las exportaciones que no se realizarían. Y se llega a estas cifras solamente considerando los volúmenes de exportaciones de maíz y trigo. Si se tuvieran en cuenta los demás productos que se exportan, de menores volúmenes, las cifras de pérdida de ingresos en divisas se verían notablemente aumentadas.

Los países del continente asiático representan un importante eslabón en la cadena de exportaciones argentinas. En lo que respecta al maíz, nos encontramos que Irán, Siria y Arabia Saudita compran alrededor de 1.300.000 toneladas de maíz por año en nuestro país, representando unos 121 millones de dólares de divisas ingresadas por este concepto. En tanto, en el trigo, vemos que Argelia, Irak y Jordania se agregan al listado de países antes mencionados adquirentes del trigo argentino. Compran aproximadamente 3.500.000 toneladas por año, representando unos 525 millones de dólares. Si por cuestiones diplomáticas se perdieran estos destinos compradores de nuestros cereales, nos encontraríamos con inconvenientes de colocación de nuestro futuro saldo exportable. Porque fuera del aspecto político de apoyar o no la posible intervención bélica de los EE.UU. en Irak, desde el aspecto económico nos generará la mencionada pérdida de mercados activos compradores y la disminución del ingreso de dólares por las exportaciones.

• Antecedentes

Recordemos que ya tuvimos cerrados algunos de estos mercados -caso Irán- cuando por decisiones diplomáticas del gobierno argentino se decidió no comercializar con este país asiático. Esto ocurrió luego de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA. Pero luego de pasado un tiempo, se recompusieron las relaciones, y automáticamente los empresarios iraníes demostraron su avidez de comprar diferentes productos en nuestro país, llevándose importantes volúmenes de variados productos argentinos.

Para muchos, la posibilidad de cierre de estos mercados no perjudicaría en demasía a nuestro país, porque estamos en vísperas de cosechas inferiores a las obtenidas en años anteriores -salvo la soja-. Pero es importante destacar que en los mercados de commodities agropecuarios es difícil y trabajoso obtener destinos que importen nuestro productos.Y cuando se pierde un comprador, ese espacio es ocupado rápidamente por otro país productor y oferente, logrando así suministrar los productos que necesiten. Y cuando se pierde un mercado, se tarda demasiado tiempo en poder recuperarlo. Al menos, para los argentinos. Porque generalmente aquellos que ocupan nuestro lugar como vendedores de los commodities que nosotros dejamos de vender, satisfacen las necesidades de los compradores no solamente en volúmenes sino también en el tema de la calidad comercial constante y las posibilidades de financiamiento. Ambas circunstancias para nuestro país no tienen soluciones en el corto plazo.

La política y la diplomacia muchas veces van por carriles diferentes de los de los intereses comerciales de los productores, comerciantes y habitantes de un país. Sería interesante que antes de tomar decisiones de peso al respecto, se analicen todos los vértices y lados, los pros y los contras que generará una decisión de apoyo irrestricto a las acciones de los EE.UU. Porque todos lo sabemos, y lo destaca el gobierno nacional en cuanta oportunidad tiene de hacerlo, que la Argentina saldrá de esta profunda crisis con las exportaciones como principal movilizador económico.

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